La Última Cerveza

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Muchas personas llaman postre al dulce con el que acompañan el café o té vespertino y, al hacerlo, no honran el origen de la denominación ‘postre’. Y es que esta palabra se aplica para aquel dulce o fruta servida al final de una comida (almuerzo o cena). Sin embargo, lo que muy pocas personas conocen es que antaño una bebida alcohólica constituía el postre tras la cena y lo hacía con el propósito de ayudar a la digestión. Quién iba a decir que el siglo XXI nos iba a hacer testigos del nacimiento de un estilo de cervezas con sabor a postre. Así es. Con sabor a virtualmente cualquier postre. Bienvenido seas, alturado lector, al microuniverso de las pastry stouts. (thumbnail: virginialiving.com)

Una de las primeras pastry stouts en ganar popularidad. (foto: radbeer.com)

Una de las primeras pastry stouts en ganar popularidad. (foto: radbeer.com)

Aunque no tengo una fecha exacta para la aparición de este tipo de cervezas, recuerdo muy bien que allá por el 2014 Facebook me mostraba una y otra vez la Imperial Biscotti Break de Evil Twin Brewing, una imperial stout con café, almendras y vainilla. Sólo la mención de la palabra ‘biscotti’ ya sugería una cerveza con sabor a la clásica y suave galleta italiana. No estoy sugiriendo, ojo, que el danés Jeppe Jarnit-Bjergsø sea el creador de este tipo de cervezas; únicamente menciono mi primera referencia de una imperial stout con un nombre alusivo al producto de una pastelería. Al año siguiente, 2015, tuve que observar dos veces la foto de la Imperial Petit Four Break, también de Evil Twin Brewing. Tal nombre despertó mi curiosidad y empecé a codiciar estas cervezas.

Tuve que esperar 5 años para poder probar una de estas cervezas. Fue en enero del 2020 que me interesé en una botella de cerveza que mostraba en la etiqueta una galleta de jengibre con la clásica forma de un hombrecito. Debo confesar que, tratándose de enero, originalmente pensé que se trataba de una cerveza de edición navideña y entonces me decidí a adquirirla. Pero la cata realizada aquel 17 de enero de 2020 reveló que la Gingerbread Stout de Hardywood era algo especial. Considerada una de las mejores pastry stouts —aunque dicha denominación no aparece en la etiqueta, la Gingerbread Stout mostró notas de mazapán, galleta de jengibre, melaza, café y vainilla con un amargor moderado. Calificación: 76/100. Hasta ahora estoy convencido de que no estuve preparado para apreciar mejor mi primera pastry stout.

Gingerbread Stout: amargor moderado y 9,2 % alc./vol.

Gingerbread Stout: amargor moderado y 9,2 % alc./vol.

Mi instinto me dice que el primer intento peruano de lograr una pastry stout, después de todo el nombre se acuñó recién en el 2017,  lo realizó Invictus cuando lanzó su Cookies n’ Cream en agosto del 2018. Para mí, el nombre basta para calificarla como un prototipo peruano de pastry stout. El único detalle es que en veces de tener como base una imperial stout, se trataba de una white stout. Por lo demás, fue una muy agradable cerveza con notas de almendras, galletas y café. Un toque de vainilla, un mayor tenor alcohólico y un intenso color negro y habríamos tenido una auténtica pastry. Calificación: 72/100.

Cookies n' Cream: amargor moderado y 7,5 % alc./vol.

Cookies n’ Cream: amargor moderado y 7,5 % alc./vol.

El 2020 vio la producción en Perú de dos pastry stouts: la Lost at Sea y la Half Baked, ambas de Almirante Brewing, aunque la primera en colaboración con Nowhere. He aquí mi primera sugerencia: usar el nombre del postre que se intenta replicar. De haberse seguido esta pauta, la Lost at Sea habría tal vez recibido el nombre de German Cake Stout, pues la tradicional torta alemana de chocolate fue la inspiración para esta imperial stout. Lost at Sea presenta notas de brownie, canela, vainilla y hasta galletas con chispas de chocolate. El amargor es ligeramente más alto de lo que se espera en una pastry stout, pero resulta una cerveza muy disfrutable igualmente. Tal vez habría estado mejor con mucho más cuerpo. Calificación: 77/100.

Lost at Sea: amargor moderadamente pronunciado y 9 % alc./vol.

Lost at Sea: amargor moderadamente pronunciado y 9 % alc./vol.

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Por su parte, la Half Baked pudo haberse llamado algo así como Coconut Oreos. Sus notas de chocolate de leche, coco, vainilla y oreos son gentilmente acompañadas de sabores de chocolate oscuro y muffins de chocolate. Su amargor se ubica correctamente por debajo de moderado y su cuerpo también pudo haber sido ligeramente más denso. Half Baked resultó tan bien lograda como pastry stout que se llevó dos medallas en nuestra Copa Dark Side 2020: una medalla de oro en la categoría American porter & stout y otra medalla como la tercera mejor cerveza de la competencia. Además, fue muy aceptada en el mercado por su conveniente presentación en lata. Calificación: 78/100.

Half Baked: amargor moderadamente bajo y 8,4 % alc./vol.

Half Baked: amargor moderadamente bajo y 8,4 % alc./vol.

Pero no todas las pastry stout replican postres. Algunas de ellas se inspiran en golosinas, dulces o alimentos dulces. Así tenemos la Loaded French Toast, una cerveza colaborativa entre Angry Chair Brewing y Untitled Art. Si sólo se tratara de una stout que replica unas tostadas francesas, no habría problema. Pero en verdad esta pastry stout se ha concentrado en reproducir principalmente el jarabe de arce que bañan clásicamente las tostadas francesas o los panqueques. Lo único que logra esto es que la cerveza me resulte excesivamente dulce, tanto o más que una Cusqueña Negra. Claro que el detalle es que aquí también hay notas de canela, vainilla y café espresso, además del sabor y aroma del jarabe de arce, claro está. Son éstas las cervezas que merecen con justicia las críticas que reciben las pastry stouts. Si alguien debe rechazar una pastry, que sea una cerveza dulce como ésta. Calificación: 60/100. En verdad, no pude terminar la lata.

Loaded French Toast: amargor bajo y 11 % alc./vol.

Loaded French Toast: amargor bajo y 11 % alc./vol.

No quiero olvidarme de mencionar que el bajo–moderado amargor de una correcta pastry stout se debe a su alto contenido de dextrosa o lactosa o ambas formas de azúcar. Recordemos que la levadura cervecera es incapaz de digerir o fragmentar estos azúcares cerveceros. Tampoco hay que olvidar que la vainilla es casi omnipresente en una pastry y que la selección de las maltas hace que una cerveza de este tipo incluya un buen número de specialty malts, incluso si son cantidades reducidas de ellas. Las pastry beers vienen ganado más y más popularidad. Y esta vez digo ‘beers’ porque también están las pastry sours. Creo que ya imaginas de qué se tratan estas cervezas: cervezas ácidas que evocan postres.

¡Salud!

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