Mis 10 Mejores Cervezas Importadas

Publicidad de Jack Vled

 

Mis decisiones a veces no son tan acertadas, pero tengo que vivir con ellas  mostrando algo de estoicismo. Al menos, eso creo. Otra de las cosas que creo es que yo nunca publicaría una lista de las peores cervezas que he probado en mi vida. Aprovecho entonces la oportunidad para saludar a los bromistas (no voy a usar la palabra que debería usar)  que piensan que yo estoy detrás de una cuenta en Instagram que amenazó con hacer tal cosa. Además, no tengo que publicar tal lista. Me parece que todos los que siguen mis reseñas de cerveza en Facebook e Instagram tienen idea de cuáles son esas cervezas para mí. (thumbnail: mansjournal.com)

Una gran parte de las cervezas que he reseñado para ti llegan a mí gracias a la contribución de productores e importadores.

Una gran parte de las cervezas que he reseñado para ti llegan a mí gracias a la contribución de productores e importadores.

En todo caso, fue gracias a esta alusión de que yo publicaría una lista de tal calaña que se me ocurrió la idea de publicar esta lista: las 10 mejores cervezas extranjeras que he probado hasta la fecha. Entonces, si te gusta esta lista de hoy seguramente te gustará también la lista que pronto publicaré incluyendo sólo cervezas peruanas y más adelante publicaré una con las 10 mejores cervezas que he probado en mi vida, que incluirá definitivamente cervezas peruanas. Sin más preámbulo, te presento las 10 mejores cervezas foráneas para este blog.

 

10. St Bernardus Abt 12: inicio con la que más veces he bebido entre todas las cervezas que componen esta lista. Y esto incluye las veces en que realizamos un mano a mano entre la Abt 12 y la Westvleteren XII. Siempre salía ganando la Westy, como la llama Olivier, excepto una vez. Se trata de una cerveza muy representativa en el estilo Belgian dark strong ale, conocido también por sus amigos como quadrupel. Si la memoria no me falla, la disfruté por primera vez en el festival Cervezas del Mundo realizado en Hops en el año 2015. Su expresión de frutos oscuros es notable con muy distinguibles guindones, pasas y ciruelas negras. A esto hay que añadirle su aliento de pimienta negra y nuez moscada superpuesto sobre unos generosos acentos de bizcocho y caramelo oscuro. Pocos saben que hace varios años la cervecería St Bernardus producía Westvleteren XII y que, luego de terminada la relación contractual,  comenzó a producir Abt 12 con los mismos lúpulos, las mismas maltas, la misma levadura, la misma agua y el mismo cervecero. Hoy Westvleteren se produce con otros insumos, pero la calidad de Abt 12 se mantiene. Calificación: 85,5 puntos.

 

9. Chimay Grande Réserve Fermentée en Barriques d’Armagnac: este gran nombre es poco comparado con lo que contiene la botella. En verdad, fue allá por el 2018, si mal no recuerdo, que vi la primera Chimay Grande Réserve añejada en barrica pero no pude comprarla. Esta vez tuve el privilegio, palabra correctamente usada en estos días, de poder adquirir dos de estas cervezas añejadas en barrica. La otra fue añejada en dos barricas distintas: una de roble francés y otra de roble estadounidense. La número 9 en esta lista es la Chimay Bleue añejada también en esas dos barricas y además en barrica que previamente contenía Armagnac, un brandy francés obtenido de una única destilación de vino de uvas Ugni Blanc. Vaya que la experiencia es digna de repetir. Así que si Cervesia todavía tiene uno de estos ejemplares, tendré que volver a Patio Panorama por una de estas botellas. A las notas típicas de una quadrupel (guindones, pasas, bizcocho, especias) debo agregar las reminiscencias de peras en almíbar además de una delicada percepción de roble. Su complejidad se fortalece con su aterciopelada textura. Calificación: 86 puntos.

8. Gueuze 100 % Lambic Bio: creo que codicié esta cerveza desde que supe de su existencia y desde que supe de la existencia del estilo gueuze. Tuve que esperar hasta agosto de 2018 para probarla por primera vez y lo hice en el bar cervecero Muted Horn de Berlín donde me la sirvieron del tap. Luego fue el gran Olivier Díaz quien me trajo mi pedido de una botella en febrero de 2019 desde Anderlecht, Bruselas. Lo curioso es que en ambas ocasiones, disfruté del mismo lote de mayo de 2018. En verdad fue toda una experiencia comprobar ya en la comodidad del hogar todos los aromas y sabores que puede producir la fermentación espontánea de una lambic joven mezclada con la sofisticación salvaje de una lambic añeja. Y es este blend lo que constituye una gueuze. La nariz de esta Cantillon esta llena de pera y tonos de establo con ligeros toques de aceto di mele, yogurt y madera. Por otro lado, la boca expresa piel de manzana junto con ligeros toques de frutos secos y granos frescos con un amargor sutil totalmente dominado por la acidez y los tenues toques de roble. La vivaz efervescencia completa la experiencia. Calificación: 86,5 puntos.

 

7. Cantillon Iris: esta cerveza es una hermosa rareza puesto que está elaborada con el método de fermentación espontánea de una geuze pero con un cambio fundamental en la receta: no lleva trigo. Por lo tanto, no podemos decir que es precisamente una geuze o gueuze. La obtuve a través de una publicación que encontré en Facebook de un desconocido que había traído diversas botellas de Cantillon y 3 Fonteinen para venderlas en Lima. Luego de comprada, estuvo 9 meses guardada en mi refrigeradora. Una de las primeras diferencias es su color ámbar en lugar del clásico dorado de una oude geuze aunque sin perder su intenso brillo. A esto debo agregar que sí deja sentir de una manera sutil el roble en el que toda cerveza de este tipo es añejada. Al menos, es más perceptible que en otras cervezas similares que yo haya probado. Además de las típicas notas de fermentación silvestre, encontrarás en ella aromas de cuero, flores, aceto di mele y ciruelas. Los sabores, por su parte, te remontarán a un té de jamaica que se une a memorias de naranja, manzana y sidra. Todo esto sin dejar de lado una fresca acidez frunciente. Calificación: 88 puntos.

6. Boon Oude Geuze: tal vez te hayas preguntado por qué la Cantillon Gueuze de esta lista obtuvo una puntuación con un número decimal cuando todas las puntuaciones de este blog son en números enteros. La respuesta es sencilla: es el promedio de las dos calificaciones que le otorgué a la Cantillon Gueuze en Untappd. De la misma manera, tuve la oportunidad de probar la Boon Oude Geuze en dos oportunidades y la puntuación también será decimal. La primera vez que la probé fue gracias a otro grande de la movida cervecera peruana, Lucho Dillon, fundador de Barra Grau hoy radicado en España. En aquella ocasión, año 2016, Lucho y yo nos juntamos con Andrés Lefevre, uno de los fundadores de Barranco Beer Company, para una de las sesiones en las que le dábamos visto bueno a las cervezas que buscaban ingresar al catálogo de Barra Grau. La segunda vez fue recientemente cuando obtuve una botella propia gracias al coach y educador Enrique Álvarez de @cervezasdelavida. En ambos casos, las muestras tuvieron 2 y 3 años respectivamente de haber sido embotelladas. También en ambos casos, aunque en distintas intensidades, lo más apreciable en esta gueuze es la nariz de yogurt y aceto di mele (dale, diré vinagre si así lo prefieres) acompañada de granos dulces. Es en mi segunda reseña donde destaco los sabores de sidra, piel de piña y su notable acidez característica, junto con las notas de establo, en la familia de las lambics. Búsquenla y bébanla antes de la siguiente pandemia. Calificación: 88,5 puntos.
5. Petrus Aged Pale: quizá la cerveza que me generó los primeros detractores. Conozco muchas personas que todavía no pueden entender cómo es que me gusta una cerveza tan marcadamente ácida. Pero también he conocido muchas personas, incluyendo mi amigo y vecino italiano Fabrizio, y también incluyendo al chef del restaurante Quimera y su staff principal, que la han apreciado como lo que es: una extraordinaria bebida comparable a la más fresca sidra y al más delicado de los espumosos. Personalmente, la considero una cerveza más franca que compleja y quizá sea eso lo que me atrae tanto hacia ella. Allí están sus aromas de pera y Calvados con tenue almíbar y, desde luego, su fragancia de sidra. El clímax llega con la cremosa textura de su espuma, su notable efervescencia y sus sabores de manzana ácida y plátano si madurar junto a sutiles frutos con hueso y tenues toques de madera. El regusto de fresco limón verde, como dirían los más jóvenes, lo es todo. Ah, la encuentras en Casa Belga. Calificación: 89 puntos.
4. Lindemans Oude Gueuze Cuvée René: tuve mucho tiempo diciéndole a mi dealer que comenzara a importar esta cerveza ganadora en dos oportunidades (2013 y 2020) de la medalla de oro de los World Beer Awards a la mejor gueuze del mundo y una vez ganadora (2013) de la medalla de oro del Brussels Beer Challenge a la mejor lambic & gueuze. El gusto de probarla por primera vez lo logré en mi cumpleaños hace unos meses y en verdad quedé impactado por su calidad. De hecho, la he probado hasta en tres oportunidades ya, incluyendo una en Instagram Live durante el primer episodio de #CervezasDelJuez, y siempre ha estado igual de impresionante con su brillante color dorado, su alba espuma, sus fragancias de manzana madura, flores y sidra acompañando esa personalidad funky de una auténtica cerveza belga de fermentación espontánea. Su fresca acidez frunciente sumada a sus sabores de lima y flores blancas la convierte en una compleja y magnífica muestra de lo que debe ser una geuze. Lo más importante: está disponible en Lima desde fines del 2020 y creo que no debes dejar de probarla. Después de todo, no hay muchas cervezas en esta lista que estén disponibles en Perú. Calificación: 90,3 puntos.
3. Tree House Punch New England IPA: si en el 2018 recibí el mensaje de un maravilloso grupo de polacos que querían degustar cervezas conmigo pues habían descubierto este blog en Internet, en el 2019 recibí un mensaje similar pero esta vez de una señorita estadounidense que llegaba a Perú con un arsenal de NEIPAs en lata. Fue la primera vez que probé versiones novoinglesas del estilo, la primera vez que probé una Tree House. A fines también del 2019 no dudé, entonces, en confirmarle a Megan Garrity, fundadora de Greenga Brewing hoy radicada en su natal EE.UU., que estaba interesado en las dos cervezas en lata de Tree House que traía a Perú de uno de sus tantos viajes. Una de esas latas es esta Punch de la ya célebre cervecería massachusettense. Aquí me parece que resultó crucial el tema de la frescura y manipulación de la muestra que llegó a mi Teku. Realmente es un agradable punch (golpe) al rostro, nariz, paladar sentir tal intensidad de mango, maracuyá, piña y limón. Literalmente, visualmente, definitivamente es un jugo de frutos aunque la etiqueta y luego la sensación de lúpulo le diga lo contrario a tu mente. Final seco, fresco, jugoso y más notas de mango verde en el regusto. No hay otra todavía. No olvides que esta cerveza se lleva la medalla de bronce y entra al podio. Calificación: 91 puntos.

2. Cuvée van de Keizer Imperial Dark: si la frescura y manipulación de la muestra fue crucial para mi gran experiencia con la Punch de Tree House, la locación de la experiencia en sí fue crucial para esta cerveza de Gouden Carolus. La compré en Ah! La Pompe a Bière, una tienda parisina especializada en cervezas del mundo, y me la llevé hasta Roma. Tal vez no la destapé en París porque estuve buscando la ocasión para beberla o porque pensaba traerla a Lima. Lo cierto es que las calles romanas del quartiere Aurelio y la cercanía a la Piazza San Pietro y al Vaticano crearon la ocasión junto a la visita de las madrinas de mi hija llegadas desde Polonia y Alemania. Noche lluviosa y algo fría. Copa y botella a temperatura ambiente. Perenne momento. Perennes guindones, pasas, peras, membrillo, caramelo, pan oscuro y especias. La sensación de abrigo es reconfortante y hace que mi espíritu se aferre a todo lo que me rodea, a la familia que me rodea. La generosa botella es grande y suficiente para el disfrute compartido. No es tan seca como otras famosas quadrupels y eso no quiere decir que sea dulce. El gran cuerpo y la opulenta textura de cada sorbo me dicen que estoy ante una joya. No dejaré de decirle a Javier que ya es tiempo de que esta cerveza se venda en Perú. Después de todo, hay otras cinco cervezas de Gouden Carolus que se venden en Lima. Calificación: 91 puntos.

1. Westvleteren XII: es una muestra de que no llevo un conteo tan estricto de las cervezas que he bebido o de cuántas veces he disfrutado de la misma cerveza confesar que no recuerdo haber probado la mítica Westvleteren XII en más de tres ocasiones. Sí recuerdo que fueron al menos tres veces y que registré una de esas ocasiones en mi cuenta de Untappd. La otra ocasión memorable fue en una cata a ciegas que realicé con mis amigos Mohammed Reza de Santas Alitas y Olivier Díaz de Casa Belga (ambos son jueces de cerveza afiliados a la BJCP). En dicha ocasión, esta gloriosa cerveza trapense obtuvo la mejor puntuación también entre 10 muestras que incluyeron 2 quadrupels peruanas. Y repito que la evaluación fue a ciegas. En otra ocasión, realizamos el famoso mano a mano entre la Westvleteren XII y la St Bernardus Abt 12. Siempre sale ganando la Westvleteren, aunque queda pendiente hacer el mano a mano a ciegas. ¿Para cuándo, Olivier y Mohammed? Lo cierto es que la Westvleteren XII expresa con elegancia guindones, pasas y machacado de membrillo (un descriptor muy mío y muy peruano); también hay pan integral y caramelo oscuros. La boca se llena de higos en almíbar, pasas rubias y algarrobina (otro descriptor bien peruano). Exuberante cuerpo y sensual intensidad completan el checklist de una de las mejores cervezas del mundo, indiscutiblemente, si no la mejor. No se te ocurra hacer el checkout sin haber probado esta cerveza ya disponible en Perú. Prometo que guardaré la próxima botella que obtenga para una reflexiva noche de invierno. Estoy seguro que eso le confirmará la medalla de oro por una mayor diferencia. Calificación: 92 puntos.

Como ves, una lista de las peores cervezas que he probado sería una publicación facilista y sensacionalista con el único propósito de generar visitas y reacciones hacia mis redes sociales. Claro que sería menos verborrágica. De la misma manera, es facilista publicar fotos de cervezas y nunca dar tu honesta opinión sobre ellas o asignarles un puntaje a tus cervezas y sustentarlo con las palabras de otros. Pero lo más facilista es decir que toda cerveza que llega a tu copa o vaso es un chelón. Será por eso que no soy un buen vendedor. No regalo halagos. Tampoco los vendo. Con más de 2,500 palabras en este artículo, lo último que me puedes llamar es ‘facilista’. Llámame ‘hater’ si no te gustan mis opiniones, si detestas cómo las digo o si estás en desacuerdo con mis reseñas. Esa es decisión tuya. Yo decido amar las cervezas auténticamente buenas.

¡Salud!

Leave a Reply