Cervezas con Vista al Mar

 

Fue el 31 de enero de 2015 que probé por primera vez una cerveza artesanal mexicana. De hecho, probé cinco ‘cheves’ en una sola sesión. Mi esposa las trajo de un viaje que ella y mi hija realizaron al entonces llamado DF, hoy denominada Ciudad de México. Tres de las cinco botellas provenían de Tijuana. Tuve que esperar hasta abril de 2018 para volver a probar cervezas artesanales de México. Esta vez recibí ocho cervezas: dos de Tijuana, cuatro de Mexicali y dos de Ensenada. Sí, todas las cervezas eran de Baja California, el estado mexicano que produce la mayor cantidad de cervezas artesanales. Precisamente, estos tres municipios de Baja (Tijuana, Mexicali y Ensenada) son los mayores productores de cerveza artesanal del estado noroccidental.

La planta cervecera de Wendlandt tiene capacidad para producir 130,000 lts al mes.

La planta cervecera de Wendlandt tiene capacidad para producir 130,000 lts al mes.

Curiosamente, tras haber probado la calidad de cervecerías mexicanas tan buenas como Fauna, Insurgente y Rámuri, nunca se me ocurrió pedirle a mi también mexicano amigo Mohammed Reza que me traiga más cervezas de la tierra de los aztecas al retorno de sus frecuentes viajes a su patria. Esto ha cambiado luego de que visité Ensenada como parte de mi participación en la Copa Cervecera del Pacífico. En parte, este cambio se ha producido tras probar las excelentes cervezas de Wendlandt, una de las grandes cervecerías de Ensenada, Baja California.

 

Mi visita a la planta de Wendlandt se produce durante mi primer día en Ensenada. La cervecería tiene una pequeña sala y terraza que sirve de tasting room. La vista desde dicha terraza es imponente. Frente a mis ojos está el mismo océano que baña Lima. Ensenada es un municipio que ha sido bendecido por la arena y el mar y esto se traduce en una gastronomía plena de pescados y mariscos. También se traduce en los nombres de las cervezas de Wendlandt, donde destacan Vaquita Marina (American pale ale ganadora de medalla de oro en Aro Rojo 2019), Perro del Mar (American IPA), Foca Parlante (oatmeal stout ganadora de medallas de bronce en Copa Cervecera del Pacífico 2019 y Copa Latinoamericana de Cervezas 2018) y Gaviota Meléndrez (German pils ganadora de medalla de oro en Aro Rojo 2019).

La planta de Wendlandt se ubica en la zona conocida como El Sauzal.

La planta de Wendlandt se ubica en la zona conocida como El Sauzal.

Si bien ya he mencionado que las cervezas artesanales de Baja California reciben y acogen la influencia de las cervecerías de EE.UU., esto se percibe claramente en cervezas como Vaquita Marina y Perro de Mar en las que el equilibrio de lúpulo y malta me remite a las cervezas de Sierra Andina y el color brillante me remite a mi niñez observando con asombro como los rayos del sol atravesaban el vaso de cerveza que sostenía mi padre en las reuniones del club del Ministerio de Agricultura. Los aromas y sabores manifiestan la actual predilección de Wendlandt por el lúpulo Simcoe, una que poco a poco se va convirtiendo también en mi favorito por sus sabrosas notas de cebolla y ajo.

Wendlandt tiene un pequeño tasting room en su planta de El Sauzal y un brewpub en el corazón de Ensenada.

Wendlandt tiene un pequeño tasting room en su planta de El Sauzal y un brewpub en el corazón de Ensenada.

Debo admitir que la de Wendlandt es la planta cervecera artesanal más grande que he visitado detrás de la planta de Stone Berlin, desde luego. Si bien no tuvimos una visita guiada de la planta (somos un grupo pequeño de jueces cerveceros) con los detalles técnicos que pudieran haber enriquecido esta nota, la inspección visual basta para observar que las cervezas son embotelladas y enchapadas con una línea automática y que pronto se terminarán la instalación y las pruebas de la primera enlatadora para cervezas Wendlandt. La cámara de frío de la cervecería me trae una nueva sorpresa: un buen número de petainers. Estos no son otra cosa que barriles o kegs con capacidad para 50 l de cerveza y hechos del plástico ligero y alimenticio conocido como PET. Me pregunto si alguna vez llegaran al Perú, pues es todo un tema económico poder adquirir y recuperar los barriles de aluminio tan solicitados en los draft bars y tap rooms de nuestra capital.

Los petainers no necesitan ningún adaptador para ser conectados a un sistema de draft.

Los petainers no necesitan ningún adaptador para ser conectados a un sistema de draft.

Realmente fue toda una experiencia haber conocido la planta de Wendlandt y degustado sus cervezas en el tasting room. Me queda claro que las cervecerías, las cervezas y los consumidores mexicanos les llevan una buena ventaja a sus pares de Perú y no sólo en el terreno denominado ‘artesanal’. Las cervezas ‘industriales’ también tienen algo que enseñarle a las lagers peruanas de macro-distribución nacional. Especialmente, en el costo. Si hay algo que sigo extrañando de México es lo barato que resulta comprar cervezas allí.

¡Salud!

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