La Soberbia Experiencia de Beber en Casa

 

Conocí por primera vez La Superba una noche a principios de abril de este año. Aquella noche se lanzó al mercado una de las cervezas artesanales de Nuevo Mundo y algunas de las voces presentes dictaminaron que no conocer el local es igual a no ser limeño. Decidí entonces que tendría que volver a conocer más de este icónico bar de la Avenida Petit Thouars a unos pasos de la Avenida Javier Prado.

Esta vez regreso al Bar Superba con el padrino de mi hija, pues hay mucho que degustar y sé que solo no podré hacerlo. Alhelí Castillo, actual administradora del establecimiento, nos recibe con la misma amabilidad de hace unos meses y es de ella que escucho por primera vez ‘La Superba’ en femenino. Los engranajes trabajan y me hacen dar cuenta que el nombre no hace referencia a ningún ‘súper-bar’, si no a algo mucho mayor. El nombre significa ‘soberbia’ pero no en alusión a uno de los pecados capitales. ‘Superba’ hace alusión al adjetivo que utilizamos para aquello que nos causa asombro y admiración como por ejemplo ‘una actuación soberbia’. Génova, de donde llegaron los fundadores del bar, es conocida en Italia como ‘la Città Superba’. Y soberbia me parece también la amplia selección de cervezas nacionales e importadas disponibles en La Superba. Después de todo, por ellas vinimos.

Alhelí Castillo, regentando La Superba.

Alhelí Castillo, regentando La Superba.

Comenzamos la degustación con dos cervezas: una que ya probé y recomiendo a mi compadre (la blonde ale de Oveja Negra ya ha sido descrita en el post anterior) y otra que quiero probar con detenimiento. La mía es una Ceres Chocolate Ale de Cervecería Maddok, una specialty beer que, desde luego, tiene la adición de cacao peruano en su preparación. Está cerveza tiene un gran aroma a cocoa y caramelo y un color marrón nuboso de aproximadamente 30 SRM. La corona de espuma es un khaki oscuro de no tan rápida disipación. En boca resaltan los lúpulos de notas herbales y un buen sabor a malta. Con 6,1% de contenido alcohólico y unos 28 IBU (delicado amargor), la Ceres Chocolate Ale es una artesanal para resaltar.

La Superba: La blonde ale de mi compadre siempre queda bien servida.

La blonde ale de mi compadre siempre queda bien servida.

Mi compadre se anima con su primera Oveja Negra, así que lo incito a probar una segunda de la misma cervecería, más para saciar mi curiosidad de conocer cuán consistentes son con sus estilos. Entonces le digo “te pediré una cerveza que no podrás rechazar” y la siguiente es una Strong. Así está bautizada esta brown ale de 7% de alcohol con muchos aromas frutales y dulces, además de una sutil presencia de alcohol en nariz. El sabor es maltoso con un noble y prolongado regusto amargo de unos 35 IBU. La espuma color blanco tiza descansa brevemente sobre un cobre oscuro intenso (aproximadamente 20 SRM)  de buena translucidez. Otra cerveza bien lograda del equipo cervecero de Chacra Ríos.

La Superba: Impecable chocolate ale de Maddok.

Impecable chocolate ale de Maddok.

Se nos abrió el apetito y qué mejor que algo criollo. La carta de La Superba tiene muchas propuestas más (todas fácilmente maridables con unas cervezas), pero hace mucho que no pruebo las delicias de lo nuestro que toda madre suele servir a sus hijos. Nuestro pedido es un trío criollo compuesto de seco de res… ¡ñam!, patita con maní… ¡añañau! y cau-cau…¡más ri…! Todo esto acompañado de pan francés para aniquilar cualquier juguito de los guisos y aceite de oliva para humedecer ese pan. Ají y rocoto nos acompañarán en la faena.

La Superba: Parece que las Oveja Negra se sirven bien por sí solas.

Parece que las Oveja Negra se sirven bien por sí solas.

El maridaje para la ocasión tiene que ser algo que no se opaque ante los distintos aderezos y especias de la sabrosa terna. Sugiero una IPA, mas no una nacional con su descarga de lúpulos, si no una original Fuller’s India Pale Ale inglesa generosa en lúpulos pero con menor agresividad. A estas alturas ya es mejor compartir una botella de medio litro y así lo hacemos mi cumpa y yo. Me sorprende haber acertado con el acompañamiento de nuestra cena. Una cena de muy buena sazón y cocción. Todo en su punto. Cómo recuerdo y extraño la cocina de mi viejita.

La Superba: Una imagen vale más que mil palabras.

Una imagen vale más que mil palabras.

Alhelí nos empieza a contar historia tras historia sobre La Superba. Y es que el Bar Superba ha acumulado innumerables anécdotas e historias a través de los más de 70 años transcurridos desde su fundación. Pero lo que más me llama la atención es el conjunto de historias detrás de unas cervezas artesanales importadas. Prometo una próxima nota sobre ellas. Mi cumpa acaba de pedirle tres canciones a la rockola Wurlitzer por sólo S/. 1.

La Superba: El maridaje quedó como anillo al dedo.

El maridaje quedó como anillo al dedo.

Terminamos con otra inglesa compartida. Una London Pride con 8,5% de alcohol que la convierte en una barleywine. Gran final de la noche y gran iniciación de mi compadre al mundo de las ales y de las cervezas artesanales. Las notas de cata de estas dos últimas cervezas inglesas las pueden encontrar en nuestra fan page.

Sólo me resta decirles que La Superba no es para nada lo que otros me han descrito de acuerdo a momentos vividos en los 90s. Aquí ya son pocos los que brindan con botellas de 630ml. Y no se ve a aquellas chicas que pululan por la apodada Calle de las Pizzas del distrito contiguo. Aquí todo estuvo y está tranquilo. Si su onda es el pisco, también encontrarán buenos highballs pisqueros. Gracias a Alhelí por su gran hospitalidad y gracias a la cebada, al lúpulo y a los cerveceros por abrir los ojos y las papilas gustativas de mi compadre a un mundo de nuevos y auténticos sabores.

 ¡Salud por eso!

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