Más que OtrobeerFest

Cuando lo que se busca son unas inolvidables vacaciones veraniegas, uno puede acudir a una exótica y hermosa playa en el Caribe o una de las encantadoras y mágicas playas de la costa norte del Perú donde no hayan demasiados veraneantes que te arruinen el momento. Del mismo modo, cuando no puedo ser parte del Oktoberfest en Münich, lo que me corresponde es asistir a un evento donde se sirvan cervezas bávaras. Un evento donde también se sirvan los más interesantes platillos y postres alemanes para maridarlos, acompañarlos o armonizarlos con tales cervezas.

Erdinger Pikantus, cerveza de trigo en el estilo Dunkles Weizenbock elaborada en la ciudad bávara de Erding.

Erdinger Pikantus, cerveza de trigo en el estilo Dunkles Weizenbock elaborada en la ciudad bávara de Erding.

La mesa para uno ya está dispuesta cerca al escenario donde los músicos tocan piezas musicales clásicas del acervo alemán, mientras mis ojos captan el oro, rubí y ébano que se extiende de un lado a otro del salón. En el otro extremo del comedor, cuatro distintas botellas de cerveza me indican que estoy en el lugar indicado. Erdinger Weißbräu recibe a cada comensal con una amplia sonrisa de la blonda anfitriona vestida con el tradicional vestido Dirndl blanquinegro. La señal es clara. Que empiece el deleite.

Me aproximo al Delikatessen y elijo un buen plato de Eisbein (codillo de cerdo cocido en salmuera) acompañado de Sauerkraut (chucrut) y Dillgurken (pepinillos encurtidos). Sólo necesito un bocado del cerdo para darme cuenta que la cocina alemana (al menos la que la cocina del Swissôtel presenta esta noche) está lejos de tener el exceso de condimento con el que nuestra gastronomía ha sido estigmatizada en más de una ocasión. Una ligera acidez (incluso sin tocar la col naturalmente fermentada) y algo de dulzor envuelven delicadamente mi paladar. La textura es completamente tierna, libre de cualquier rigidez de los cartílagos. El maridaje elegido es con una Erdinger Weißbier, una cerveza de trigo con 5,6 % alc./vol. intensamente refrescante y vivaz con aromas de banana y clavo de olor. Efectivamente, la comida y la cerveza se acompañan muy bien debido a los delicados aromas y sabores. El primer tiempo de mi cena concluye con un espectáculo visual. Dos señoritas y dos jóvenes pozucinos nos deleitan con sus coreografías de danzas de Alemania. Esta noche ha sido preparada para deleitar los cinco sentidos.

erdinger: Sublime combinación de codillo de cerdo y cerveza rubia de trigo.

Sublime combinación de codillo de cerdo y cerveza rubia de trigo.

Mi segundo platillo es un poco de Pfefferbeef mit feinen Gewürzen (solomillo a la pimienta y finas hierbas) con Kartoffelsalat (ensalada de papa) y Würst-Käse Salat (ensalada de salchicha y queso). Por segunda oportunidad disfruto la sutileza de la culinaria alemana; especialmente los aliños de las ensaladas. También tengo algo de Vollkorn Senf (mostaza en grano) en mi plato, así que esta vez elijo una cerveza que pueda hacer buenas migas con estos sabores intensos. Mi elección es una Erdinger Pikantus, una cerveza en el estilo dunkles Weizenbock con notas maltosas y aromas muy expresivos. Por si esto no fuera suficiente, el mayor contenido alcohólico (7,3%) no se achica ante los elementos cárnicos y especiados. La música y la danza continúan. También mi éxtasis sensorial.
Es la hora del postre, pero antes caigo en la tentación de una Altdeutsche Tomatensuppe mit Reis (sopa alemana de tomate y arroz). Podría decir que esta sopa sabe a lasagna líquida. Una deliciosa sorpresa.
Ahora me aproximo a la mesa de postres buscando el Apfelstrudel mit Vanillesauce (estrudel de manzana con salsa de vainilla), pero encuentro la Schwarzwälder Kirschtorte. Creo que todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos probado algo de torta selva negra, pero pocos hemos tenido el privilegio de degustar la versión alemana original. “Torta de cerezas de la selva negra” es la traducción apropiada del original nombre de este magnífico postre originario precisamente de la región de Alemania llamada Schwarzwald o Selva Negra, ubicada muy cerca a Francia. ‘Kirsch’ (‘cereza’ en alemán) también es el nombre que comúnmente hace referencia al Kirschwasser (un licor destilado de las cerezas ácidas Morello) y Schwarzwälder Kirschwasser es el nombre que recibe el destilado que se produce en Schwarzwald, el auténtico ingrediente para esta torta de fama mundial. Además, las regulaciones alemanas no permiten que se utilice el nombre Schwarzwälder Kirschtorte si este postre no se ha preparado con dicho licor de cerezas. Esta delicia, compuesta de capas alternantes de torta de chocolate y crema de leche batida, también lleva cerezas en el interior y cerezas negras como decoración en la superficie. Aquí en Lima, muchos lugares preparan sus propias versiones con capas de torta de chocolate y salsa de chocolate, añadiendo crema de leche dulce (chantilly) y cerezas con saborizantes y colorantes artificiales. Me es fácil darme cuenta que la enorme tajada que he colocado en mi plato no es la auténtica torta al 100 %, especialmente por el tipo de cerezas empleadas y la falta de Kirsch. Sin embargo, el hecho de que la crema casi no tenga dulzor y que no haya nada de fudge embarrando mi cucharita me indica que esto es lo más cercano al original que he probado en mi vida.

erdinger: Torta selva negra y cerveza oscura de trigo.

Torta selva negra y cerveza oscura de trigo.

Pero no quiero alejarme del tema de la cerveza, así que es tiempo de maridar este postre con una Erdinger Dunkel. Esta cerveza también es oscura, y también está hecha con trigo, y cuenta además con un tenue dulzor que crea una capa de profundidad en mis papilas degustativas. Esta vez la botella es de 500 ml, así que aprovecho la oportunidad para armonizarla con otros postres como los Berliner Pfannküchen (o simplemente ‘Berliner’), el Rosinenwaffeln mit Erdbeere Kompott (waffles con pasas acompañados de mermelada de fresas) y el Apfelküchlein mit Zimt (pequeño pie de manzana y canela). Este último postre se llevó de maravillas con la Dunkel.
Así termina otra aventura maridando cervezas y alimentos. Basándome, sobre todo, en el enorme contraste entre las cocinas alemana y peruana, puedo decir que esta ha sido una de las mejores experiencias de descubrimiento en los catorce meses que llevo como blogger. También debo decir nuevamente que esta fue una noche para disfrutar con los cinco sentidos. Hubo notas musicales, colores, aromas, sabores y texturas. Una noche de octubre para celebrar. Un Oktoberfest para recordar.
Prost!

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