Una Bodega de Cervezas

 

Definitivamente puedo decir que voy a empezar la adorable costumbre de visitar una ciudad y beber sus cervezas locales. Tras visitar Arequipa el 2016 y comprobar que Melkim y Machay saben incluso mejor en sus ciudades de origen, la ocasión de volver a Cusco tras más de 10 años se presentó ideal para repetir el plato. Pero esta vez con cervezas cusqueñas. El plan original fue visitar los bares y pubs de la Ciudad Imperial, pero una breve exploración de los locales del centro histórico me llevó a descubrir un restaurante cuyo atractivo no se sostiene sólo en sus pizzas y pastas interpretadas por una peruana sazón. Otro de los pilares para nosotros los amantes de las buenas cervezas es su gran carta de cervezas artesanales locales, nacionales e importadas. Aquí les dejo mi experiencia cervecera en La Bodega 138.

La Bodega 138: Session Black IPA de Cervecería del Valle Sagrado.

Session Black IPA de Cervecería del Valle.

La experiencia cervecera local se inicia con una session (no confundir con saison) black IPA de Cervecería del Valle Sagrado. Esta experiencia duplicará su valor un día después al enterarme del reconocimiento de Cervecería del Valle como la mejor cervecería de Latinoamérica en la Copa Latinoamericana de Cervezas Artesanales. Pero debo volver a mi cerveza. Con unas ligeras notas de café tostado y un amargor intenso, esta IPA tiene la fuerza suficientemente baja para recordarte que las cervezas de sesión pueden ser disfrutadas una tras otra y el sabor suficientemente intenso para sentir que valió la pena recorrer tantos kilómetros para consumirla tan fresca. Aquí en La Bodega 138 encontrarán tres caños de Cervecería del Valle en todo momento.

Pero no sólo Del Valle es más fresca aquí. Otras cervezas cusqueñas también están disponibles en La Bodega 138. Empezamos la cuenta con Zenith, seguimos con Supay, pasando por Edelmann y terminando con Kapún, una completa novedad para mí esta última etiqueta. Si a esto le sumamos las cervezas arequipeñas, huaracinas, tacneñas y limeñas, lo que tenemos es una gran carta de cervezas en un restaurante de pizzas y pastas en pleno corazón del Cusco. Así como lo leen. Y hay más.

La Bodega 138: Gusto de conocerte, La Guillotine.

Gusto de conocerte, La Guillotine.

Y es que tal como se los dije al principio, aquí también está la cartera cervecera de Cervesia. A pesar de mi plan original de beber sólo cervezas elaboradas en Cusco, no puedo resistir la invitación de Bronson Mogrovejo, administrador de La Bodega 138, de probar por primera vez una La Guillotine. Producida por la Brouwerij Huyghe, la misma que elabora las cervezas Delirium y Floris, La Guillotine es una Belgian strong ale con notas de albaricoque, cereales y miel de abeja con un tenue gusto también a machacado de membrillo. Pero lo más notable de ella, además de su gran cuerpo y su final semi-seco, es que no te das cuenta de que carga 8,5 % de alcohol por volumen a menos que revises la etiqueta. Disfrútenla con moderación.

La Bodega 138: Ravioli al pesto rellenos con asado y Belgian tripel de Kapún.

Ravioli al pesto rellenos con asado y Belgian tripel de Kapún.

El hasta luego, La Bodega llega con un maridaje libre de complicaciones pero lleno de sensaciones. En el plato tengo unos ravioli rellenos de asado y bañados con salsa al pesto (en el estilo peruano, debo decir) y en la copa contemplo una Belgian tripel de Kapún, una ale de elaboración cusqueña. También con 8,5 % de alcohol por volumen, la tripel de Kapún se distingue por sus amables notas de frutos cítricos y hierba luisa en nariz y elegantes sabores de durazno e infusiones herbales. Todo se redondea muy bien con un intenso amargor, correctísimo en esta tripel. Los ravioli, por su parte, mantienen las notas herbales de su albahaca y los jugos naturales del asado en el relleno. Con una textura algo ligosa, estos ravioli quedan muy bien con el cuerpo medio de la tripel y se conectan muy bien con los sabores herbales de la cerveza. Un buen equilibrio que no permite que ninguno opaque al otro. Gloria en las alturas.

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Sigo en mi mesa disfrutando el pan al ajo, el aceite de oliva y las aceitunas negras. Necesito un tiempo para asimilar el cálido recibimiento que me ha brindado el Cusco. Pero también, necesito unos minutos para entender y apreciar el cada vez mayor valor que viene logrando la escena cervecera cusqueña. Estoy seguro que hace diez años casi nadie había oído más de tres palabras sobre la tendencia de las cervezas artesanales en EE.UU. y Europa. Tal vez en el Cusco nadie pensaba todavía en elaborarlas. Lima ya veía surgir a los primeros cerveceros caseros, pero esa es otra historia. Aquí en Cusco, los cerveceros artesanales están logrando captar más y más adeptos. Y eso sólo repercutirá positivamente en la tan mencionada revolución cervecera peruana. Que más restaurantes en Cusco tengan amplias cartas de cerveza como La Bodega 138 es una tarea pendiente, pero ya se ha avanzado bastante. Mientras tanto, yo avanzo entre estas calles, veredas y paredes de piedra. Tantos buenos recuerdos. Qué gusto volver a estar aquí en el ombligo del mundo.

¡Salud!


La Bodega 138
Herrajes 138, Cusco
Lunes a Domingo 12:00 p.m. – 10:30 p.m.

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