El Narrador de Historias

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Hoy no habrán grandes reflectores. Tampoco una prueba de sonido ni decenas de cables representando el riesgo de tropezar. El bajo, su instrumento favorito, no lo espera sobre el escenario tras ser afinado por uno de los plomos. Lo que sí ha habido es muchas fotos y autógrafos. Muchos rostros desconocidos que lo reconocen, sonríen y se acercan a declarar su admiración. Unas fotos más. Otras extenuantes fotos más. La fama llegó a él a pesar de haber tomado un camino alejado de la música. Federico David Bugliarello-Wondrich concede entrevistas en el lobby del hotel como lo habría hecho de convertirse en una estrella de rock. Mi entrevista con él es su segunda del día. Mi disparo fotográfico es probablemente el centésimo de hoy. Tal vez ustedes lo conozcan como David Wondrich, el mixógrafo. El historiador de coctelería más famoso del mundo ha accedido a conversar con nosotros.

El Gourmetógrafo: Hábleme un poco sobre su familia y sus raíces.

David Wondrich: Mi madre es estadounidense. Mi padre era italiano. La madre de él era de Trieste, de ahí viene Wondrich. Mi abuelo paterno era de Sicilia. Yo llevo el apellido compuesto Bugliarello de Sicilia y Wondrich de Trieste. Así que ese es mi apellido. Y crecí en EE.UU., pero pasando tiempo también allá en Italia. También tengo ciudadanía italiana, lo cual me resulta muy útil. Pero me resulta curioso que cuando visito Sudamérica, especialmente las zonas antiguas de sus ciudades, me recuerdan mucho a la Sicilia de los 1960s debido a la arquitectura. Uno visita la antigua Habana en el Caribe o visita Coquimbo o lugares similares en Chile o Buenos Aires, o también algunos lugares en Brasil y encuentra muchos rasgos del imperio ibérico. Es muy interesante.

EG: ¿Ya ha visitada las zonas históricas de Lima?

DW: No. Llegué apenas anoche muy tarde, así que…

EG: Me enteré que usted se queda hasta el martes.

DW: Sí, tengo el lunes para explorar, lo cual es muy bueno. Quiero visitar las zonas más antiguas de la ciudad. Eso es todo lo que quisiera hacer. No quiero ir a los nuevos bares. Quiero ir a los lugares frecuentados por los viejos.

David Wondrich, en el lobby del Marriott Hotel, sonriente tras nuestra entrevista.

David Wondrich, en el lobby del Marriott Hotel, sonriente tras nuestra entrevista.

EG: Hábleme de su historial académico. ¿Asistió a la universidad? ¿Estudio periodismo? ¿Cómo se hace para ser un mixógrafo?

DW: Bueno. Es una historia algo rara. Cuando era joven, yo era un músico a los veinte años. Y tocaba en bares, pero no era bartender. Yo estaba en el escenario. Estaba con la banda todo el tiempo. Me dediqué a eso por unos cuantos años y luego me di cuenta de que no me iba a volver famoso. Así que deje de hacerlos porque esa era la única razón por la que me dedicaba a eso. Así que regresé a la universidad y luego pasé a la escuela de post-grado y…

EG: ¿Qué carrera?

DW: Estudié literatura comparativa.

EG: ¡Wow!

DW: Me centré bastante en el latín. Principalmente, estudié literatura clásica, medieval y renacentista. Y eso era lo que me llamaba la atención. El latín, italiano, francés y español. Pero me gradué en eso y no encontraba trabajo en ese campo. Había muy pocos puestos de trabajo y los únicos disponibles involucraban mudarme a partes de los EE.UU. donde no quería vivir. Hay muchas de esas. Y después conseguí un trabajo en Nueva York enseñando literatura inglesa. Me dediqué a eso por un par de meses hasta que me di cuenta que era el peor trabajo que había tenido en mi vida. Era una cosa terrible.

EG: ¿Qué tenía de malo?

DW: Era demasiado trabajo. Quienes estaban a cargo eran unos imbéciles. No era nada divertido.

EG: ¿Y la corrección de las composiciones? ¿Le gustaba hacer eso?

DW: No. Para nada. Lo detestaba. ¿Usted tiene un historial académico?

EG: Enseño inglés. He dedicado quince años de mi vida a la enseñanza del inglés.

DW: Bueno. Entonces usted sabe qué significa corregir composiciones.

EG: Sí.

DW: No tiene nada de divertido.

EG: No. Para nada.

DW: Así que me harté de eso y empecé a escribir sobre música. Y eso me llevó a escribir sobre cócteles. Un amigo tenía una chamba que necesitaba de alguien que la realizara para la página web de la revista Esquire. Y él sabía que a mi me gustaban los cócteles. Sabía que yo escribía buenos artículos porque eran publicados. Mis artículos musicales se publicaban en buenos lugares.

EG: ¿En revistas?

DW: Oh, sí. Una era The Village Voice en Nueva York, que hace 20 años era la principal alternativa antes del verdadero despegue de la Internet. Era la principal alternativa para los escritores y redactores en Nueva York y Estados Unidos. Y también el New York Times. Yo tenía artículos destacados sobre historia de la música estadounidense en el New York Times. Son muy buenos lugares para escribir.

David Wondrich ejecuta un whisky punch.

David Wondrich ejecuta un whisky punch.

EG: Volvamos a lo de Esquire. ¿Cuándo comenzó a escribir para ellos?

DW: Empecé con ellos a fines de 1999. Comencé con su página web. Eso fue exactamente al final. Diciembre 1999. Y luego comencé a escribir la columna La Bebida de la Semana para su página web. Todavía se pueden encontrar en línea. Son muy antiguas. El contenido está está lleno de errores, pero siguen ahí.

EG: Las he visto. Usted es una de las personas a las que sigo. También a Dale (Degroff), claro, y a uno nuevo, (Jeffrey) Morgenthaler.

DW: Oh, sí. Buen tipo.

EG: Me gustan algunas de sus recetas. Tienen un nuevo ángulo de los cócteles.

DW: Sí.

EG: Pero definitivamente, he visto su trabajo para Esquire.

DW: Se escribieron hace muchos años. Así que tuve este encargo para su página web que luego se volvió en un empleo para la revista. Escribo para ellos desde entonces. Es bastante tiempo .

EG: ¿Y cuándo se le ocurrió el proyecto de Imbibe!? ¿Creo que ese fue el primer libro?

DW: En verdad, antes de ese escribí dos libros sobre coctelería y uno sobre música. Así que en realidad era mi cuarto libro. Escribí uno para Esquire casi al principio. Ya no se imprime. Se llama Esquire Drinks. Luego estaba tan pobre que me pagaron una suma de dinero para escribir un sencillo libro de coctelería llamado Killer Cocktails.  Creo que salió en 2005.

EG: ¿Tenía recetas?

DW: Sí. Era una especie de libro de coctelería básica para gente con un buen gusto para los cócteles, así que era un poco extraño. Pero no tuve ningún problema. Salió en el momento justo. Me pagaron el dinero suficiente para pagar mis cuentas por un par de meses. Y lo escribí muy rápido. Ahí quedó todo y luego escribí Imbibe! en 2007. Ese fue un gran salto. Es un libro mucho más serio que los otros.

EG: Sí. Fue un salto enorme. ¿Cuánto tiempo le tomó armarlo? Toda la investigación…

DW: Inicié la investigación en 2002, así que… fines de 2002, inicios de 2003. Así que realmente tardó cuatro años publicarse. Hubo muchas cosas que resultaron difíciles de encontrar. Y luego publiqué la edición revisada el año pasado porque muchas cosas habían cambiado desde que se publicó. Era uno de esos libros que se usan como libro de texto, así que creí que tenía la responsabilidad de mantenerlo actualizado. Empecé a avergonzarme de la información porque nada estaba actualizado.

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Utensilios de coctelería en lugar de instrumentos musicales.

Utensilios de coctelería en lugar de instrumentos musicales.

EG: ¿Recibió alguna ayuda de Guillermo Toro Lira, autor de Wings of the Cherubs, respecto a la historia del Pisco  Punch en San Francisco?

DW: Oh, sí. Me ayudó mucho. Guillermo Toro Lira es un gran tipo. Creo que solo lo conocí en persona una vez, pero hace unos años encontramos y fuimos a la tumba de Duncan Nicol en San Francisco. Fue divertido. Hace muchos años.

EG: El otro día conversaba con el gerente de una barra de hotel de aquí y él me dice “tiene que haber algo especial sobre el Pisco Punch que nadie ha sido capaz de desenterrar”. ¿Cree usted personalmente que hubo hojas de coca involucradas? ¿Cocaína? Bueno, no cocaína, exactamente , pero…

DW: No, pero esto es lo interesante. Las únicas buenas descripciones parecen indicar que no. Y he obtenido los mismos resultados con las personas usando punches estándares porque los punches son suaves y agradables al tomarlos. Uno no se da cuenta de la fuerza que tienen. Y la gente se toma varios y de pronto están muy embriagados. Se cuidan mucho más de los Martinis Pero con los puches, dicen ‘hay que acabarnos esto’. No lo sé. Ojalá supiera, pero no lo creo. No lo puedo asegurar.

EG: ¿Entonces qué elemento diría usted hizo tan popular al Pisco Punch en San Francisco?

DW: Creo que fue el pisco.

EG: ¿Su carácter frutal?

DW: Sí. El carácter del (pisco) italia. Siempre usaron italia. Era lo que se exportaba. Era lo que se usaba y uno sabe cuánto ayudaba eso. Con lo floral y embriagante que era. Y creo que lo usaron en grandes cantidades, Duncan Nicol. Hay una descripción de él preparando su punch. Tenía una pre-mezcla y luego le añadía un zumo fresco, y creo que mezclaba el sirope de piña con el pisco por adelantado. Si uso Vin Mariani, que sí contenía coca, es posible. Pero no existe evidencia real. Ese es el problema. Es solo una conjetura. Es posible, pero no lo he visto.

EG: Vuelvo a preguntar, ¿cómo es que alguien se convierte en mixógrafo? Quiero decir… ¿qué se requiere para que una persona se involucre tanto con la coctelería y qué cree usted que sea necesario logísticamente?

DW: Bueno, en mi caso fue la desesperación porque odiaba mi trabajo. Y no existía el trabajo de mixógrafo como tal, así que tuve que inventarlo. Dije ‘voy a ser un historiador de estas cosas’, y luego me tomó un tiempo. No habían muchas personas dedicándose a esto en aquel entonces, pero había un par. Había muy pocos, así que más o menos inventé mi propio trabajo. Así que para mí es un poco diferente. Como en este momento. Creo que lo más importante es que te tomes muy en serio tu trabajo, pero que no te tomes a ti mismo muy en serio. Esta no es la cosa más importante del mundo, pero sí es muy interesante. Y tienes que hacerlo bien. Tienes que ser acertado. Tienes que tratar de decir la verdad tanto como la sepas. No puedes dejar que te ofrezcan dinero para que cuentes una historia corporativa. Tienes que asegurarte de decir la verdad. Siento que esas cosas logran la diferencia.

EG: Aparentemente, lo que usted hizo en su libro es muy importante aquí. Yo nunca había escuchado a nadie mencionar algo como oleo saccharum hasta después de que apareció en su libro.

DW: Creo que probablemente lo popularicé. Quiero decir que era algo conocido pero no muy usado. No muy conocido. Y me di cuenta desde el principio de que hacía toda la diferencia en muchos de estos punches antiguos. Los hacía mucho mejores. Así que ese fue uno de mis proyectos, lograr que todos lo hicieras. Y ha tenido éxito. Lo cual es bueno porque en realidad es algo delicioso.

EG: Le preguntaba sobre la disponibilidad de los recursos que usted tiene para investigar algo tan probablemente mundano como los cócteles en EE.UU. ¿Qué tan difícil fue hacerlo? ¿Cree usted que hay mucho material por investigar?

DW: Hay más cada año porque lo que aprendí desde el principio es que esta investigación tiene que hacerse en los periódicos. Porque uno puede coleccionar las guías de bartenders, pero no te cuentan mucho. Te dan recetas, pero te dan descripciones de la gente trabajando o algo así. Por un tiempo muy largo fue difícil encontrar algo así. Ahora están empezando a ser colgados online, donde se puede obtener archivos de antiguas guías de bartenders. Son muy útiles. Pero los diarios lo son todo y no se puede encontrar algo así en microfilm. Tienes que hacerlo con computadoras y ellas tienen bases de datos nuevas cada año, sacando más periódicos del pasado. Entonces, de pronto puedes buscar. Y eso realmente justifica los descubrimientos que he hecho. Quiero decir que muchas de las cosas provienen de ahí. Igual, tienes que aprender a darle un sentido, a interpretarlo correctamente. Pero realmente se necesita esa tecnología.

EG: El tema es que aquí en Perú tenemos todavía ideas muy vagas sobre el origen de cócteles y bebidas como el Chilcano, probablemente haya oído hablar de él.

DW: Sí, tengo una mención del Chilcano de los años 30 y eso es lo más antiguo que he encontrado, pero no dice en dónde se origina.

EG: Exactamente, o El Capitán. El mismo Pisco Sour y todos los demás. Así es que me parece que no tuvimos una cultura muy fuerte relacionada a las bebidas de modo que los periodistas, los escritores no tocaron mucho el tema.

DW: Sí, hasta cerca de 1870 tampoco la teníamos en EE.UU. Se escribía sobre ella ocasionalmente. Se la trataba como una broma. Nunca se escribió nada detallado sobre quién inventó las cosas o qué bebían en realidad las personas o cómo se preparaba aquello. Pero hubo un artículo muy influyente en un diario de Nueva York en 1873, fue The New York Sun quienes lo publicaron, y de pronto los otros periódicos dijeron ‘oh, deberíamos hacer esto’. Ese artículo fue muy popular. Se repitió por todas partes y algunas veces se trata solo de suerte. A alguien en The New York Sun le gustaba los cócteles y escribió este detallado artículo incluyendo recetas  y todos dijeron ‘oh, Dios mío, esto es realmente interesante’. Y los periodistas aprendieron que esa era una manera muy sencilla de escribir un artículo porque la gente quería leerlo y solo tenían que ir al bar y hablar con el bartender y obtener unas bebidas gratis mientras tanto. Es muy sencillo. Algún día alguien va a digitalizar los periódicos peruanos y entonces usted va a ver.

EG: Personalmente, lo dudo. Tenemos tanto por hacer aquí…

DW: Sí, es cierto.

EG: …que empezar a retroceder no es algo que la gente vea como un avance.

DW: O tal vez alguna de las revistas antiguas.

EG: ¿Cree usted que la historia de los Estados Unidos de América ha sido moldeada en cierta forma por las bebidas?

DW: Desde luego. Estados Unidos es un país anglosajón en su estructura, originalmente, y ese un pueblo muy bebedor. De alguna manera, diferente a los países de Latinoamérica. Pero toda América bebía. En América, los españoles bebían más que en España. Y los estadounidenses bebían más de lo que bebían en… bueno, no más que en Inglaterra. Pero bebían mucho. Los ingleses eran un caso especial. Pero una gran parte de América bebía y bebía destilados, aparentemente por razones estructurales. El vino era más difícil aquí, aunque en el oeste, en la costa del Pacífico era más fácil de producir. En la costa del Atlántico era muy difícil.

EG: ¿Alguna vez ha ojeado usted el libro The History of the World in 6 Glasses?

DW: Sí.

EG: ¿Qué le pareció?

DW: Es interesante. No lo he revisado en mucho tiempo.

EG: ¿Está usted de acuerdo con la perspectiva el libro de que las bebidas moldearon la historia?

DW: Creo que en general no estoy de acuerdo con todos los detalles, pero estoy de acuerdo en que el ron le dio forma a América y los destilados, en general, eran la bebida del Nuevo Mundo. Y las batallas en EE.UU. sobre el consumo de alcohol siempre han sido un problema. Desde un inicio ha habido un fuerte movimiento antialcohol y eso cambió nuestra cultura en muchas formas. La Revolución Estadounidense se planeó en tabernas, hospedajes y bares. Así que hay muchas formas en que ha sido moldeada.

EG: ¿Cree usted que la escena de la coctelería mundial sigue en la cresta de la ola o hay una nueva ola en camino?

DW: Creo que todavía hay cosas que mejorar. Veo que en EE.UU., donde todo se originó en las grandes ciudades, y ahora está incluso en las ciudades pequeñas, en los pueblos, está en todas partes. La gente se está dando cuenta que hay una mejor manera de hacer las cosas y que podemos hacerlas. Y también lo ves en el Reino Unido, lo ves en Europa. El mundo post-guerra fría ha demostrado ser muy estresante y creo que eso tiene mucho que ver. Hay mucho estrés por todas partes, con el auge de la Internet, las personas están muy desconectadas y este es el lugar donde se pueden conectar: en el bar. Creo que eso es lo que está impulsando todo esto.

EG: Hábleme un poco de su programa BarSmarts, el que dirige junto a Dale Degroff y otras celebridades de la coctelería.

DW: Sí, y Paul Pacult, Steve Olson, Doug Frost, quien es un sorprendente experto en vinos, y Andy Seymour, quien es un gran bartender. Venimos dirigiéndolo por 8 o 9 años, creo. Algo por ahí. Es bastante tiempo. Tenemos nuestro propio programa que iniciamos hace 10 años en 2006. Era nuestro primer programa llamado el Beverage Alcohol Resource, el Programa BAR de 5 Días. Es un intenso programa de capacitación en destilados y cócteles con historia, destilación, y muchas y muchas degustaciones. Es nuestra manera de lograr que la gente deguste 140 espirituosos en una manera muy analítica. Es un programa difícil, muy difícil de trasladar. Originalmente quisimos hacerlo por todo EE.UU., por todo el mundo, pero no lo logramos  porque era muy difícil de organizar. Y en 2007, Pernod Ricard se acercó a nosotros y nos dijo, “¿pueden hacer una versión itinerante de esto? Haremos algo menos avanzado, pero podrán llegar a más personas”. Ya hemos hecho 41 de estas hasta el momento, estos ‘días en vivo’, como les llamamos. Llegamos a la ciudad, casi todas ellas excepto por una han sido en EE.UU., desafortunadamente. Nos gustaría hacerlo en mucho más lugares, pero no funciona. Las filiales de Pernod Ricard tienen que financiarlo y las que se encuentran fuera de EE.UU. están menos interesadas. Pero vamos a la ciudad, damos charlas en la mañana, degustamos con las personas, y luego los evaluamos en la tarde. Tienen que pararse detrás de una barra y preparar bebidas para Dale Degroff, o Steve Olson, yo o alguna otra de las personas que conoces. Y es demandante y estresante para las personas, pero es un gran programa. Ya hemos capacitado a miles de personas. Ha tenido mucho éxito.

EG: Uno de mis amigos participó recientemente.

DW: ¿En Miami?

EG: Sí.

DW: Sí, yo lo califiqué. Es el que vino de Lima.

EG: Me lo contó. Me dijo “Dave me pidió que preparara un Aviation, un Mojito…” y no recuerdo el otro.

DW: Yo tampoco recuerdo el otro.

EG: Creo que uno tiene que saber 25 cócteles de memoria, cómo prepararlos de memoria.

DW: Sí, y te evaluamos en tres de ellos.

EG: Quise traer esto a colación porque… ¿cree usted que también podría ser importante para un bartender conocer de memoria la historia de estos 25 cócteles?

DW: Creo que eso es parte de conocerlas, sí. Por un par de razones. La historia es algo que le puedes contar a tu cliente. A algunos clientes les encanta. ‘¿Por qué debo tomar esta bebida y no aquella?’ La historia es una manera de darle a tu cliente un camino para ingresar al cóctel, ingresar a lo que está bebiendo. A algunas personas les encanta eso. Otra razón es que si sabes la historia de la bebida, eso te brinda maneras de conjugarla con otras bebidas si estás construyendo un menú. Te da caminos para realizar variaciones de ella al tiempo que mantienes el espíritu de la bebida. No se trata solo de una receta; se trata de una cultura. Cada bebida es una cultura. Especialmente, si se trata de un clásico. Si tiene mucho tiempo. Se inventan miles de bebidas. Pocas se vuelven famosas.

Gin Martini con twist de naranja.

Gin Martini con twist de naranja.

EG: ¿Descubrió usted muchas bebidas de su agrado en sus viajes a Sudamérica, como Argentina?

DW: Oh, sí. He encontrado un buen número. Tengo que decirle que encontré algunas en Chile, yo estaba ahí donde hacen la destilación, y bebimos Pisco Sours hechos con cedrón. Estuvo delicioso. Cosas así son muy buenas. Sí, algunos de los cócteles en Argentina. Siempre hay algo. En Brasil, estuve bebiendo principalmente cachaça pura, y es muy buena. Siempre me resulta entretenido ver cuáles son los destilados locales, cuáles son las bebidas locales.

EG: El punto es que hay antiguos libros con recetas de cócteles escritos en Argentina durante las décadas del 40 y 50.

DW: Sí, sí. Argentina fue un gran centro para la coctelería. Argentina lo tomó muy en serio. Algunos países más que otros. Argentina, muy en serio. Cuba, muy en serio.

EG: ¿Cree usted que la investigación es una herramienta y habilidad importante para que un bartender tenga éxito?

DW: Depende del bartender. Depende de qué estés haciendo. Si estás abriendo una especie de bar de estilo clásico, la historia es muy útil. Si solo quieres ser un gran anfitrión, concentrarte en solo sacar bebidas rápidamente, otras habilidades podrían ser más importantes para ti. No creo que sea para todos. No creo que cada bartender tenga que ser un catedrático. Pero los que quieran ser catedráticos, tienen que ser buenos investigando. Creo que eso es lo que diría. Si quieres hacer investigación, tienes que hacer buena investigación porque veo tantos bartenders estudiando con mucho esfuerzo sin aprender cómo evaluar correctamente sus fuentes. Están usando malas fuentes y están haciendo que su trabajo sea inútil pues no lo están haciendo bien.

EG: ¿Se definiría usted mismo como un escritor con una gran habilidad para los cócteles o tal vez un músico que terminó escribiendo sobre cócteles?

DW: En este punto, probablemente diría que escritor. No he tocado músico en muchos años. Así que tendría que decir que soy escritor.

EG: Entonces tendrá que admitir que usted es probablemente el no-bartender más influyente en la escena de la coctelería.

DW: Tal vez. No lo sé. No hay muchos. Casi todos son bartenders.

EG: Lo que quiero decir es que yo lo sigo a usted y no recuerdo haber oído de usted trabajando detrás de una barra.

DW: Hago unos dos turnos al año [ríe] porque es un trabajo muy duro. Pero sé preparar todas las bebidas.

EG: Sí, claro.

DW: Sé operar una caja registradora. No sé operar la parte de la computadora. No voy a pasar su tarjeta de crédito debidamente, así que tendrá que pagarme en efectivo. Pero ocasionalmente hago turnos detrás de la barra. Aprendí posteriormente. Tuve que aprender tarde. Cuando aprendo algo, me gusta saber cómo se hace. Creo que es algo importante. Así que aprendí a preparar bebidas y pasé mucho tiempo aprendiendo todo lo que podía sobre la preparación de las bebidas, todas las técnicas para preparar bebidas, y hasta este punto he jugado mucho el rol de bartender porque creo que me ayuda a entender qué estoy escribiendo. Puedo leer las descripciones de las cosas y mi experiencia como bartender me ayuda mucho a descifrarlas. ¿Qué es lo que está haciendo está persona exactamente?’ Ahora lo sé.

Turno de un Old-Fashioned.

Turno de un Old-Fashioned.

EG: Eso es definitivamente cierto. Hábleme un poco de su presentación de hoy.

DW: Voy a hablar sobre la historia de la mixología, básicamente. No habrá muchos detalles específicos. Voy a demostrar un par de bebidas solo para tener algo que hacer con mis manos y voy a recorrer en mi discurso 2000 años de mixología. Con suerte, es algo que conozco bien. Había planeado algo distinto, pero no tenemos todos los ingredientes que yo necesitaba. Así que voy a hacer algo diferente. Hay que ser flexible en este mundo.

EG: ¿Su cóctel favorito? ¿El que le gusta preparar una vez que ha llegado a casa?

DW: Cuando estoy viajando, me gusta llegar a casa y preparar un Gin Martini, usualmente. Especialmente, si estoy viajando con mi esposa porque a ella realmente le gustan cuando estamos en casa.

EG: ¿Vermouth?

DW: Sí, con vermouth. Me gusta preparar Old-Fashioneds. Cuando hace calor, me gusta preparar Daiquiris, Pisco Sours, Margaritas. Nada muy sofisticado. Solo lo clásico y básico.

EG: ¿Alguna vez ha creado una bebida?

DW: He creado muchos, sí. Es interesante.

EG: ¿Ha publicado algunas de sus recetas?

DW: Un buen número. Algunas de ellas se han hecho populares, incluso. Están por aquí y por allá. Estuve en un bar en Irlanda y estaban preparando muy mal una de mis bebidas. Desafortunadamente, no sabían que era yo o tampoco sabían quién había inventado esa bebida, así que eso los ayudó. [ríe] Así que fue algo bueno porque sentí vergüenza.

EG: ¿Para usted un Manhattan llevaría whiskey de centeno o bourbon?

DW: Centeno. Dos partes de centeno, una parte de vermouth, tres golpes de Angostura bitters, twist de limón. Muy simple. Refrescado. Clásico.

EG: ¿Su técnica favorita? ¿Refrescar, batir o escanciar?

DW: Me gusta preparar un gran bol de punch. Es mi favorita porque ya no tengo que hacer nada más.

EG: Una de mis partes favoritas en su libro es que algunas personas dan un enorme bol de punch como regalo de bodas.

DW: Sí, de hecho, ese soy yo. Es lo que hago estos días.

EG: Eso es increíble.

DW: Es un excelente regalo. ‘Te traje cinco galones de punch para tu matrimonio’ y todos quedan felices. Tienes que preparar 20 litros de punch. Es una buena cantidad para una boda de tamaño promedio.

EG: Última pregunta. Si usted tuviera que recomendar solo tres libros a un bartender, ¿cuáles serían esos libros?

DW: The Craft of the Cocktail de Dale Degroff, The Savoy Cocktail Book de Harry Craddok y Liquid Intelligence de Dave Arnold.

EG: Gracias. Realmente espero poder asistir algún día a Tales of the Cocktail y probablemente beber de uno de los boles de punch que usted prepara.

DW: Eso espero. Venga a Nueva York y nos juntamos para tomar un cóctel.

EG: Claro. ¿Por qué no?

DW: Claro. ¿Por qué no? Exactamente. Será un placer.

David Wondrich se dispone a tomar un descanso. Quedan unas horas antes de subir al escenario. Las fotos y las firmas de sus libros continúan a pesar de su evidente cansancio. Clase Maestra 2016 ha logrado que los lectores de Imbibe! y Punch, sus dos libros más vendidos, puedan sentarse frente al autor de aquellos libros llenos de datos históricos, nombres olvidados y recetas desempolvadas. La hora ha llegado por fin. Los asistentes se ponen de pie. El estruendoso aplauso se mezcla con los disparos de innumerables flashes para lograr una tormenta de reconocimiento a su labor. Tras unos minutos llega el silencio. Todos esperan atentos sus primeras palabras. David Wondrich sonríe complacido y anuncia “voy a contarles una historia”.

¡Salud!

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