Descongelando el Daiquiri

 

El inicio de los 90s coincidió con mi mayoría de edad y, aunque no voy a ser tan hipócrita como para decir que empecé a beber a los 18, debo decir que en general no fue una década en la que yo haya aprendido mucho sobre destilados, licores y cócteles. Hace dos décadas exactamente era muy difícil encontrar algo decente que no sea whisky escocés, algún vodka y uno que otro ron, entre los que destacaba uno saborizado con limón. Éste último tal vez habría sido un trending topic de haber nosotros contado con redes sociales por aquel entonces. Pero la de los 90s fue una de las décadas más oscuras para la coctelería no sólo en el Perú si no también en el resto del mundo.

Fue justo hacia el final de los 90s, 1999 para ser más exactos, que probé mi primer daiquiri en el antiguo local de una cevichería hoy ubicada en la Avenida Costanera. El trago en cuestión se llamaba ‘daiquiri de durazno’ y resultó ser un gran error visto desde cualquier ángulo. Empezaré por decir que el durazno no va muy bien con el limón cevichero. Hagan ustedes la prueba añadiéndole un poco de jugo de limón criollo verde a su lata de duraznos en mitades. Continuaré diciendo que el daiquiri que me sirvieron era exageradamente dulce (para disfrazar la pésima calidad del ron utilizado y tratar de equilibrar el exceso de acidez del limón). Y terminaré diciendo que me prometí nunca volver a ordenar un daiquiri. Menos uno de durazno o de cualquier otra fruta con la que a alguien se le pueda ocurrir prepararlo.

Lo curioso de esta situación es que incluso hoy los daiquiris de frutas continúan en las listas de cócteles de muchos locales, pero al ordenarlos lo que uno recibe es un daiquiri frozen. Gusto local, dicen algunos. Pero el problema en este caso no es el gusto local. El problema es la nomenclatura o denominación utilizada. Toda bebida de textura similar a una cremolada y preparada con hielo en una licuadora debe ser seguida de la palabra frozen en cualquier carta de bebidas. Imagínense ustedes solicitar una ‘limonada‘ en un restaurante y que les sirvan un slushy de zumo de limón verde y azúcar. ¡Señor, yo no he pedido esto!

Añadí curaçao naranja y zumo de naranja, mientras que eliminé el jarabe blanco y reduje el zumo de limón. El resultado fue un apetecible Daiquiri de Naranja Unfrozen.

Añadí curaçao naranja y zumo de naranja, mientras que eliminé el jarabe blanco y reduje el zumo de limón. El resultado fue un apetecible Daiquiri de Naranja Unfrozen.

La historia dice que el verdadero daiquiri fue inventado por un ingeniero minero (la duda queda sobre si el personaje era estadounidense o cubano) que laboraba en una mina cubana mientras disfrutaba del verano en una playa del mismo nombre también ubicada en la mágica isla del Caribe. ¿El nombre de la playa y la mina? Daiquirí.

Pero quien realmente adquirió fama fue Constantino Ribalaigua, cantinero del Restaurante Bar Floridita en La Habana, Cuba. Constante, como era conocido, no sólo llevó el daiquiri a su máxima expresión; a él también se le atribuye la creación del daiquiri frozen (sin ninguna fruta añadida), el Hemingway Daiquiri y el Daiquiri Floridita. Aunque cada una de estas preparaciones es deliciosa a su propia manera, a mí me resulta incomprensible que sean pocas las personas que han probado la receta original. En este caso trataré de explicar la receta con los ingredientes originales pero utilizando proporciones adaptadas a paladares serios y contemporáneos.

El daiquiri es cosa seria.

El daiquiri es cosa seria.

Ahora bien, las proporciones a utilizar pueden variar según el gusto personal. Ustedes podrían preparar uno usando las medidas de un pisco sour (pero sin huevo) o las de un tequila (pero sin Cointreau). Lo que sí es necesario es realizar ciertas especificaciones sobres los ingredientes. Primero, utilizar solamente zumo de limón tahití recién exprimido. Esto hará innecesario añadir demasiado azúcar para contrarrestar la acidez. Segundo, emplear jarabe doble para endulzar la preparación. El jarabe blanco doble se prepara disolviendo dos partes de azúcar (blanca en este caso) en una parte de agua embotellada o filtrada. Su finalidad es darle mayor cuerpo a la preparación. Y tercero, usar ron blanco cubano. Personalmente, me gusta utilizar el Havana Club Añejo 3 Años, el cual ha sido añejado en barricas pero vuelve a ser casi blanco tras un proceso de filtrado. Provistos ya de los ingredientes, lo que a ustedes les resta hacer es animarse a preparar la siguiente receta. Yo, por mi parte, espero tener la oportunidad de romper mi promesa una vez que sospeche que alguien sirve un buen daiquiri.


Daiquiri

2½ oz. ron blanco cubano

¾ oz. zumo de limón tahití

¼ oz. jarabe blanco doble

Utensilios:

coctelera Cobbler

colador de té

copa fría de cóctel

Colocar los ingredientes en la coctelera, añadir hielo y agitar enérgicamente. Colar doblemente al servir en la copa previamente enfriada. Decorar con una rodaja muy delgada de limón tahití.

Un daiquiri clásico por todo lo alto.

Un daiquiri clásico por todo lo alto.

No quiero despedirme sin antes agradecerles tomarse el tiempo de leer mis publicaciones. Espero con mucho entusiasmo sus comentarios sobre las entradas ya publicadas o sus sugerencias sobre otras bebidas o insumos que quisieran revisar.

¡Salud!

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