Experiencia Religiosa

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Hablar de cervezas belgas nos lleva, muchas veces, a hablar de la región flamenca de Flanders (sí, como el vecino de Homero Simpson), cuna de cervezas ácidas como las lambicgueuze y Flanders red ale y de cervezas reposadas como la oud bruin, y de la región francófona de Wallonie, zona de prados verdes donde se producen Belgian golden strong ales de fama mundial como Duvel o Delirium Tremens. Pero si algo tienen en común estas dos regiones belgas es que alojan el mayor número de cervecerías trapenses del mundo. Seis de un total de doce aprobadas por la International Trappist Association y de once portadoras del logo “Authentic Trappist Product” en su etiqueta.

chimay: Tradicional y bucólica arquitectura de la región de Wallonie.Fotografía: commons.wikimedia.org

Tradicional y bucólica arquitectura de la región de Wallonie.Fotografía: commons.wikimedia.org

Para que una cerveza pueda ser reconocida como trapense por la ITA, aquella tiene que haber sido elaborada dentro de una abadía de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia. Posteriormente, la abadía en la que fue producida tiene que ceñirse a todas las regulaciones y estándares de calidad para así poder renovar su licencia de logo trapense cada cinco años.

 

Una de estas cervecerías trapenses es Bières de Chimay, ubicada en la abadía valona de Chimay, la cual envió recientemente a nuestra capital a Gildas Fily,  Gerente de Área para Sudamérica, para realizar la primera presentación y degustación formal de tres de las cervezas que conforman la línea de Chimay: Chimay Première, Chimay Cinq Cents y Chimay Grand Réserve (la página oficial muestra una Chimay Dorée de 4.8% ABV). El lugar elegido fue la sala de cata y charlas del Instituto del Vino y el Pisco de la Universidad San Martín de Porras, la cual dejó una muy buena impresión en nuestro anfitrión, por cierto.

Nuestro anfitrión, Gildas Fily, brindando con nosotros con una Chimay Prèmiere.

Nuestro anfitrión, Gildas Fily, brindando con nosotros con una Chimay Prèmiere.

Como era de esperarse, la sesión de cata se inició con la Chimay Première de 750ml, también conocida como Chimay Rouge o Chimay Roja en sus botellas de 330ml por el color de su etiqueta, mas no el color de su contenido ni por su estilo. Éste se acomoda dentro del estilo Belgian dubbel, cervezas de notas a caramelo y sutiles frutas con una presencia de lúpulos superior a la que se encuentra en una cerveza del tipo pilsener. El color de la Première es cobrizo con cierta opacidad. Con un imperceptible 7% de contenido alcohólico, esta botella es algo que hay que disfrutar lentamente. Tal vez a unos 10ºC. Monsieur Fily nos dice 8-10ºC. ¿Maridaje? Carne de cordero, seco de cabrito, queso Gruyère y chocolate de leche.

De izq. a der.: Chimay Bleue, Chimay Prèmiere y Chimay Cinq Cents demostrando sus cualidades visuales y cromáticas.

Nuestra degustación continúa con una cerveza del estilo Belgian tripel y dentro de él se encuentra la Chimay Triple o Chimay Blanche o Blanca (330ml), embotellada también en 750ml bajo la denominación Cinq Cents. Ésta también respeta el clásico estilo belga con su dorado ámbar intenso de clara nubosidad. Los aromas y sabores son más cítricos (limón amarillo y naranja) de una gran frescura producto de la sensación burbujeante en boca debida a su alta carbonación. Hay que resaltar que la carbonación en ciernes es completamente natural ya que toda la línea Chimay consta de cervezas acondicionadas en botella. Esto quiere decir que una vez embotellada, la cerveza recibe un añadido de azúcar (priming sugar) que producirá una nueva fermentación en botella y resultará en una generosa corona de espuma al servir. Eso sí, el amargor de esta Chimay Cinq Cents es más pronunciado, sin alterar el equilibrio de la cerveza, por lo que requiere un paladar menos adepto a las bebidas excesivamente edulcoradas. Unos 7°C de servicio son ideales para esta cerveza de 8% de graduación alcohólica por volumen. Para el acompañamiento, Gildas Fylis nos sugiere mariscos y toda la gama de frutos del mar (¿alguien dijo ‘cebiche’?). A mí me gustaría sugerir una buena crème brûlée y algún queso cremoso. Siempre es bueno combinar cremoso o untuoso con espumoso.

La luz blanca o luz natural ayudan a la inspección visual de la claridad de la cerveza.

La luz blanca o luz natural ayudan a la inspección visual de la claridad de la cerveza.

La degustación cervecera culmina con broche de oro: Chimay Bleue o Azul (330ml) también etiquetada como Chimay Grand Réserve (750ml), la única que en Europa llega a expenderse en botellas de hasta seis litros. Esta Chimay es una Belgian dark strong ale o, como tal vez hayan adivinado algunos, quadrupel — nuestra cata ha progresado desde la dubbel y pasado por la tripel, algo que tiene mucho más que ver con el contenido alcohólico que con el número de fermentaciones y la concentración de lúpulos. La Gran Reserva de Chimay es una cerveza para beber seriamente. Con su 9% de alcohol por volumen, es una cerveza oscura de tono marrón con contrastes luminosos cobrizos y espuma color khaki. La nariz encierra peras y piel de naranja con notas especiadas. Buen dulzor perfectamente balanceado por los lúpulos empleados en la elaboración. Inmediatamente siento deseos de algo igualmente intenso como un arroz con pato o una picaña a la leña, o un auténtico Gouda añejo, o quizá un budín cubierto en ligero y fresco caramelo. Disfrútenla a 12°C.

De izq. a der.: Chimay Cinq Cents y Chimay Prèmiere.

De izq. a der.: Chimay Cinq Cents y Chimay Prèmiere.

Así culmina otra aventura cervecera tras recorrer imaginariamente el fragante verdor de la Wallonie y el aroma maltoso de una cervecería trapense llena de tradición e historia. Después de todo, las abadías Cistercianas se vieron forzadas por la Segunda Guerra Mundial a desplazarse fuera de su natal Francia hacia tierras más al norte. Hoy esos monjes disfrutan de su retiro espiritual cantando y orando; celestial elaborando, evaluando y disfrutando sus cervezas (y quesos) trapenses; mas no terrenal pues las damas no son bienvenidas en la abadía de Chimay ni en ninguna otra abadía.

¡Salud!

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