Comenzó el Carnaval*

 

Con apenas unos meses de haber abierto sus puertas en San Isidro, Carnaval se presenta como una gran opción para vivir nuevas experiencias al beber y ya ha obtenido elogios por su creativa carta llena de aromas, sabores y colores. Conoce un poco más de la propuesta de este bar que apuesta a constituirse en el mejor de la región y uno de los mejores del mundo.

Aarón Díaz, artífice y artesano de Carnaval. (foto: cortesía de Carnaval)

Aarón Díaz, artífice y artesano de Carnaval. (foto: cortesía de Carnaval)

Lograr una visión perfectamente clara a través de algo tan sólido no es imposible.  Estoy hablando del hielo dentro del Black Truffle, uno de los elíxires creados por Aarón Díaz para su primer cocktail list bautizado como Alquimia. Y es que lo que sucede en Carnaval antes, durante y después de las horas de atención al público está a tono con aquella disciplina precursora de la química moderna. ¿Dónde más se darían el trabajo de volver blanco el Campari para armar un White Negroni? Volviendo al Black Truffle, éste fue creado años atrás y amalgama notas amargas y salinas intensas y complejas. Su mezcla de ron añejo, mezcal, vermouth, Campari, amargo de naranja y trufa realmente resulta en una combinación magistral.

 

“Para un bartender, una maestría consiste en realizar pasantías en otros países y visitar los mejores bares del mundo,” comenta acertadamente Aarón Díaz. Y esto lo dice alguien que hizo una pasantía en el prestigioso The Aviary de Chicago, el mismo que se encuentra en la lista de los World’s 50 Best Bars por cuarto año consecutivo. No se puede negar algo de influencia del bar de Chicago sobre Carnaval, pero la personalidad de Carnaval es indiscutiblemente única.

Las paredes altas con patrones verticales nos dan la ilusión de estar ingresando a un templo donde los ornamentos son decididamente seglares. Es dicha personalidad planteada en la decoración de cada espacio con misceláneos objetos, sumada a la excelencia del servicio y la vistosidad de la cristalería y piezas cerámicas donde se presentan las bebidas y culminada por el esmero dedicado a todos los asistentes sin distinción lo que hace avizorar que Carnaval debe estar entre los 50 mejores bares del mundo el próximo año y en el Top 10 mundial dentro de tres años.

Tal vez haya muchas cosas que opinar acerca de tales listas, pero Aarón se ha tomado el trabajo de visitar muchos de los bares más destacados en ellas con el propósito de tomar como referencia aquello que le gusta y descartar o mejorar aquello que le desagrada.  Esto es algo que se refleja mucho en la singularidad de cada cóctel a partir de su presentación o servicio. No existen dos elementos en la carta de Carnaval que se sirvan dentro de lo mismo. La magia es una ilusión que se crea para los ojos.

En Carnaval, Alonso Palomino (primer plano) y Carlos Mondragón (segundo plano) se vuelven a juntar tras una barra. (foto: cortesía de Carnaval)

En Carnaval, Alonso Palomino (primer plano) y Carlos Mondragón (segundo plano) se vuelven a juntar tras una barra. (foto: cortesía de Carnaval)

Plasmada por diversos artistas plásticos peruanos, la vajilla cerámica en la que se sirven muchos de los cócteles es gran parte de la experiencia y de su recordación. El Maui, por ejemplo, se sirve en un cerámico diseñado y producido por Javier Wong exclusivamente para Carnaval. Está compuesto por dos piezas separadas que se conectan por medio de un sorbete metálico. La primera es el cuerpo, brazos y piernas y la segunda es la cabeza. Dentro de la base o cuerpo se sirve el Maui, un cóctel tropical con ron añejo, zumos de piña y ciruela, orgeat de caju y arándanos y licor Luxardo. Dentro de la cabeza tenemos cubos semi-congelados de mango, kiwi, fresas y arándanos y una frondosa cabellera de algodón de azúcar. Esto es inmensamente superior a decir que una bebida es ‘tiki’ sólo porque se sirvió en un vaso que luce como un tótem.

Pero no crean que aquí se han olvidado de los clásicos. El equipo de Carnaval, donde destacan también Melissa Barrera, Juan José Jesús, Carlos Mondragón y Alonso Palomino, dedicó meses de preparación estandarizando las recetas de 120 cócteles clásicos. Así que no hay nada que temer ordenando un pisco sour, un manhattan, un martini, un moscow mule y hasta un clover club, entre otros.

La atención al detalle es uno de los pilares de Carnaval. (foto: cortesía de Carnaval)

La atención al detalle es uno de los pilares de Carnaval. (foto: cortesía de Carnaval)

Por si todo esto fuera poco, es posible llevar algo de Carnaval a casa a través de los cócteles embotellados (Black Truffle, Espíritu y Boulevardier están disponibles en esta temporada), del hielo de alta calidad y transparencia hecho con agua tratada por ósmosis inversa y del pisco, el gin y el vodka en botellas de edición especial exclusivas para Carnaval.

La coctelería de autor de Aarón Díaz, aquella que cautivó a muchos en La Barra de Casa Moreyra, ha vuelto y esta vez nos invita a descubrir esas sensaciones que hacen de la vida una fiesta, un carnaval. Aquel proyecto de tantos años ha visto por fin la luz. Aquel muchacho que dedicaba horas a practicar con sus botellas de flair ha realizado su sueño. Carnaval ya está aquí.

*Publicado originalmente en Revista Sommelier, edición 114, marzo 2018


Carnaval
Av. Pardo y Aliaga 662, San Isidro
lunes—jueves 12:00 p.m.—1:00 a.m.
viernes 12:00 p.m.—1:00 a.m.
sábados 7:00 p.m.—3:00 a.m.

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