Frente a la Barra Otra Vez

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Una taza de humeante caffè espresso di macchinetta, un shot de ron añejo, una estilizada onzera, una prensa francesa, una botella de bitters, una botella de cerveza artesanal, una coctelera Boston y un vaso lleno de Weißbier descansan en fila india sobre el mostrador. Así nació la idea del isotipo de TomandoAltura.com como una representación de la esencia original del blog: algo de café y cervezas y mucha coctelería. Con cuatro auspiciadores del rubro cervecero, en este momento el blog está muy dedicado a la difusión del mundo de las cervezas. De cuando en cuando, sin embargo, mi paladar extraña la fuerza de los cócteles. Mi última incursión a un cocktail bar ocurrió cuando la Revista Sommelier me encargó una reseña de uno de los mejores bares de Lima. Pero eso fue hace dos meses. El último sábado, decidí volver a sentarme frente a una barra.

Bitter Cocktail Club: Los ocho elementos que componen el isotipo de TomandoAltura.com. Cuatro de ellos se relacionan con la coctelería.

Los ocho elementos que componen el isotipo de TomandoAltura.com. Cuatro de ellos se relacionan con la coctelería.

Aprovechando el ligero tráfico de Lima el último fin de semana, me dirigí a San Isidro a otro de los mejores bares de Lima: Bitter Cocktail Club. ¿La ocasión? Alonso Palomino in the house como guest bartender presentando Chazalettes & Co., histórica productora de vermouth con sede en Turín. La casa italiana ha llegado a Perú con dos presentaciones: Vermouth di Torino Extra Dry, con una frescura pocas veces vista y toques frutales, herbales y especiados que no ocultan el carácter del vino blanco base, y Vermouth Rosso della Regina, con gran presencia de vino tinto, especias y hierbas. La ‘regina’ (‘reina’ en italiano) a la que alude el nombre de este vermouth rosso es Margherita di Savoia y precisamente esta ciudad es la que le da el nombre a uno de los tres cócteles de Alonso.

Saboya es un cóctel con Vermouth Rosso della Regina, whisky escocés, zumo de sandía ahumado con cacao y especias y mix de vinagre balsámico. Resulta algo confuso para mí un cóctel a base de vermouth donde el papel protagónico no lo tomen las notas herbales intensas y el innegable dulzor del vino tinto; por el contrario, la mezcla resulta demasiado frutal y fresca con mucha predominancia de la sandía. El mismo whisky termina  demasiado disipado para mi gusto.

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Saboya, cóctel con base de vermouth rosso y whisky escocés.

Saboya, cóctel con base de vermouth rosso y whisky escocés.

Muchísimo mejor logrado es el Green Purple, una bebida batida con Vermouth di Torino Extra Dry, zumo de manzana al ajenjo, lavanda y moras. Como bien señala Alonso, el ajenjo es un botánico tan esencial en el vermouth que su nombre en alemán (‘ajenjo’ es ‘wermut’) es el que le dio la denominación al famoso vino fortificado y aromatizado sin el cual no tendríamos el Martini. Volviendo al Green Purple, su carácter frutal expresa muy bien el lado verde y fresco del Chazalettes Extra Dry. Y esto lo puedo decir después de haber probado ambos vermouths por separado.

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Bitter Cocktail Club: Genial y sobria decoración del Green Purple.

Genial y sobria decoración del Green Purple.

Pero definitivamente la mejor de las tres creaciones de Alonso Palomino para su noche como bartender invitado en Bitter Cocktail Club fue El Viejo Cuento. Refrescando Vermouth di Torino Extra Dry, gin, eucalipto y una mezcla de zumo de limón y salmuera, Alonso logra resaltar los botánicos del vermouth base. Queda una nota muy elegante de eucalipto en nariz al aproximar la copa que en verdad le da mucha personalidad a esta bebida a la que calificaría sin dudar como aperitif.

El Viejo Cuento, mi tipo de bebida.

El Viejo Cuento, mi tipo de bebida.

Definitivamente una gran noche en Bitter Cocktail Club en compañía de Nicolás Castro y Pablo Brovelli, mis anfitriones. Un gusto poder volver a una barra un sábado por la noche y presenciar la combinación de adrenalina y concentración de los barténderes en pleno rush. A esto hay que agregarle los avistamientos de un Planter’s Punch, un Boulevardier, un Negroni Sbagliato y un Heisenberg, este último ya todo un clásico de Bitter y una obra maestra de Nicolás. Termino con una Dörcher bien fría para refrescar la garganta, agua helada para la hidratación y una deliciosa y suculenta hamburguesa para ayudar con la absorción del alcohol. El camino de regreso a casa es largo como el regusto de los intensos sabores y las gratas experiencias que sólo un cocktail bar como Bitter Cocktail Club te puede ofrecer. Para comprobarlo, sólo tienes que venir, tocar el timbre y recordar el santo y seña de la semana. De lo contrario, no entras.

¡Salud!


Bitter Cocktail Club
Av. Conquistadores 556, San Isidro
Martes: sólo con reservas
Miércoles y jueves: 7:00 p.m.–1:00 a.m.
Viernes y sábados: 7:00 p.m.–3:00 a.m.
Cócteles: S/. 28–S/. 60
Piqueos y platillos: S/. 14–S/. 50
Hamburguesas: S/. 30

Animación Lúpulo Draft Bar (Patrocinador)

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