Resonancias y Contrapunto

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La cerveza me ha traído grandes amigos, extraordinarias experiencias e irrepetibles placeres. Haber degustado diversas etiquetas del mundo en torno a una mesa con curtidos maestros cerveceros, evaluado cervezas a ciegas intercambiando opiniones con amigos, disfrutado una Kentucky Breakfast Stout en una terraza con vista al mar, organizado una cena-maridaje con un talentoso chef y visitado una decena de ciudades teniendo sólo cervezas en la agenda son algunas de las cosas más destacables en mi lista. Curiosamente, todas estas destacadas actividades se relacionan directamente con el aprendizaje. He ahí lo mejor de la cerveza: el constante aprendizaje. Y de esto hubo mucho el pasado jueves en el taproom de 7 Vidas.

7 Vidas: Todas las armonizaciones se realizaron con 220 ml de cerveza.

Todas las armonizaciones se realizaron con 220 ml de cerveza.

El aprendizaje empezó mucho antes de llegar al 7 Vidas Taproom, localizado en Barranco. Es que primero aprendí nuevas rutas que no incluyen la Vía Expresa para así respetar el pico y placa. Y luego aprendí que cuando un chef tiene la suficiente creatividad, las opciones temáticas de una noche de maridaje con cervezas son infinitas. Eso fue lo que hizo el chef y socio de 7 Vidas Taproom, Ernesto Noriega, la noche del 5 de septiembre, cuando nos presentó sus platillos internacionales sudamericanos acompañando las cervezas de 7 Vidas.

 

Así fue como tuvimos el primer tiempo de la noche, compuesto por la American Red de 7 Vidas y unos maduros. Conocidos también como tortas de plátano maduro, estos se preparan con plátano machacado y se han rellenado con con queso y mermelada de tocino junto a cebolla caramelizada. Precisamente son estas notas de caramelo las que hacen que la American Red sea muy buena acompañante de esta deliciosa entrada. Además, las notas acirueladas de la cerveza proporcionan un interesante contraste y brillo correctamente soportados por su 6,5 % alc./vol.

7 Vidas American Red y Maduro: resonancia de sabores acaramelados.

7 Vidas American Red y Maduro: resonancia de sabores acaramelados.

El segundo tiempo llega desde Venezuela y se llama pepito, una especie de sándwich largo hecho con pollo o carne de res o ambas. Para esta noche, la especialidad lleva tres tipos de carne: res, pollo y tocino ahumado y viene sazonada con salsa de ajo y salsa guasacaca. Esta segunda salsa es una tradición llanera para acompañar carnes a la parrilla y se prepara a base de palta, pimiento, cebolla, culantro y perejil. La elección de Marco Málaga, maestro cervecero y socio de 7 Vidas, para acompañar el pepito es una siempre fresca y lupulosa Cat IPA, segunda mejor IPA del Perú según nuestra propia competencia Larga Vida IPA 2019. Su 7,2 % alc./vol. da en la yema del gusto de muchos.

7 Vidas Cat IPA y Pepito: resonancia de intensidades.

7 Vidas Cat IPA y Pepito: resonancia de intensidades.

Como reporté en el artículo por la apertura de 7 Vidas Taproom, Ernesto Noriega es el chef y fundador de La Verdad de la Milanesa. Por eso no es una sorpresa que en el tercer tiempro nos traiga una milanesa napolitana, un plato nada italiano y sí muy argentino. En este caso, se trata de una milanesa de lomo fino saborizada con perejil, ajo y un toque de mostaza. Sobre ella sólo hay una passata di pomodoro, mozzarella y algo de cebolla caramelizada. Tratándose de una preparación de sabores equilibrados y delicados, Marco Málaga tiene un nuevo acierto al armonizar esa milanesa con su Quinua Wheat, una cerveza de perfil refrescante en su 5,2 % alc./vol. y sutil sin perder la expresión de la calidad de sus insumos.

7 Vidas Quinua Wheat y Milanesa Napolitana: resonancia de perfiles delicados.

7 Vidas Quinua Wheat y Milanesa Napolitana: resonancia de perfiles delicados.

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Acercándonos al final de la noche, el cuarto tiempo es un clásico de la culinaria brasileña: feijoada. En esta ocasión el chef presenta este platillo con tocino, panceta, bondiola, cabanossi y salchichas guisadas con frejoles negros. Para complementar la feijoada, también se ha servido farofa, una tradición de Brasil compuesta de harina de tapioca y en este caso preparada con tocino. Un plato de tal intensidad de sabores encuentra su socio ideal en la Doble IPA de 7 Vidas, una cerveza intensa en sabores y robusta por su 9 % alc./vol.

7 Vidas Doble IPA y Feijoada: resonancia de perfiles intensos.

7 Vidas Doble IPA y Feijoada: resonancia de perfiles intensos.

Para cerrar la noche, llega un postre de inspiración peruana en el que Ernesto Noriega interpreta un buñuelo que históricamente se yergue como el precursor del famoso picarón. La técnica del chef se luce al armar este buñuelo usando sólo una masa a base de yuca y rellanarlo con dulce de camote (ambos libres de azúcar añadido) y miel de fresa, chancaca y moras. Por su parte, Marco Málaga encuentra la oportunidad para cerrar con el clásico café. Sí, café. Sólo que el café llega integrado a la Villa Rica Coffee Milk Stout, cerveza oscura recientemente lanzada al mercado por 7 Vidas como parte de su programa de ediciones limitadas. Con su 6,2 % alc./vol. y sus notas de cappuccino, la cerveza le da un gran cierre al evento.

7 Vidas Villa Rica Coffee Milk Stout y Buñuelo: contrapunto entre dulzor y amargor.

7 Vidas Villa Rica Coffee Milk Stout y Buñuelo: contrapunto entre dulzor y amargor.

Como habrás visto, hubo mucho aprendizaje en esta cena-maridaje donde la gastronomía clásica de Sudamérica se llevó a la perfección con las cervezas tacneñas de 7 Vidas. No me queda más que agradecer a mis anfitriones por la invitación y recordarte que lo principal cuando pienses hacer un maridaje entre cervezas y alimentos es animarte a hacerlo.

¡Salud!

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