El Pasillo de las Cervezas

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El día de ayer se levantó el llamado distanciamiento social en Lima. Ojalá que la situación vaya para mejor, que todos actuemos con responsabilidad y no empecemos a salir alegremente por ahí sólo para comprar cerveza, por ejemplo. Y no es que una buena cerveza se innecesaria. Claro que no. Pero como cantaba Mick Jagger, no siempre se puede conseguir lo que se quiere; se consigue lo que se necesita. Y fue así como en ocasiones fui el supermercado a comprar provisiones alimenticias. Y provisiones para el espíritu. Para el buen humor. Para hidratar mi estresada alma. Aprovecharé entonces para hacerte saber mi opinión sobre las cervezas que todos pudimos adquirir y todavía podemos adquirir en el supermercado.

5 lagers de supermercado: Stella Artois tiene una presentación de lujo, pero la cerveza se estropea con demasiada facilidad.

Stella Artois tiene una presentación de lujo, pero la cerveza se estropea con demasiada facilidad.

La primera cerveza en esta publicación fue una decepción, una vez más. La primera ocasión fue cuando me la sirvieron en su copa clásica y elegante luciendo orgullosamente su logo pero pésimamente lavada. Fue en un sanisidrino bar hace más de dos años. Curiosamente, las otras dos oportunidades en las que la probé y me pareció satisfactoria fueron muy lejos de Lima acompañando una ligera pizza o un muy ligero sandwich. Esta vez el problema con la Stella Artois fue el sigiloso azorrillamiento. La única manera de prevenirlo es si tú estás a cargo de dónde y cómo se almacena la botella de cerveza desde el momento en que sale de la cervecería. Es decir, estás a merced de la suerte. El azorrillamiento o golpe de luz se produce al fotolizarse los compuestos químicos del lúpulo presentes en la cerveza. Eso quiere decir, en español, que las ondas ultravioleta que atraviesan el vidrio del que están hechas las botellas dañan tu cerveza. Si el vidrio es incoloro (Corona), la dañan muy rápidamente. Si el vidrio es verde (Pilsen Callao), la cerveza se daña igual pero no con tanta prontitud. La mejor pero no absoluta protección la ofrece la botella marrón (Cristal). El resultado del golpe de luz es un compuesto, conocido por sus amigos como MBT y por los extraños como 3-metil-2-buteno-1-tiol, con olor a zorrillo u orín de gato. No necesito decir más, creo. Calificación: 48/100.

La segunda cerveza de esta publicación es justamente la que no compré durante el confinamiento. Pero tú lo puedes hacer sin problemas. Está en todos los supermercados, a diferencia de su hermana y antigua archirrival Cristal. La diferencia está en que Cristal se publicita como una cerveza de barrio que todos beben de pie, mientras que Pilsen Callao se anuncia como la cerveza de la amistad, aquella que todos beben sentados en torno a la mesa de un bar. ¿Volverán a abrir los bares este año? Me distraigo fácilmente. El tema es que está reseña mía data de hace un año y eso no es problema porque, que yo sepa, la receta no ha cambiado desde entonces. Cambió mucho antes, cuando se volvió un secreto en voz alta, en nariz entrenada, en paladar alerta, que Pilsen Callao contiene 35 % de maíz jequetepecano. Y esto se traduce en ese tufillo a choclo cocido que la costumbre y rutina de quienes la beben asiduamente insisten en pasar por alto. Desde luego, la botella verde no ayuda. Por eso decidí hacer mi reseña del 27 de junio de 2019 sobre una Pilsen Callao en lata. Queda para el debate si se trata de una American lager (por el alto porcentaje de granos distintos a la cebada malteada) o una international pale lager (por el perfil de aromas y sabores de lúpulo). Si considero sólo el moderado amargor y la baja intensidad en nariz y boca, cualquiera de los estilos le abre los brazos. Te recomiendo que la bebas en lata. ¿Por qué? Revisa lo que escribí sobre la primera cerveza de esta publicación. Calificación: 52/100.

5 lagers de supermercado: Las latas de Pilsen Callao, al igual que las de Cusqueña, son las de mayor rotación en los supermercados.

Las latas de Pilsen Callao, al igual que las de Cusqueña, son las de mayor rotación en los supermercados.

Y al parecer, este artículo tendría que llamarse Azorrillamiento o algo parecido. Es que la cerveza Corona siempre ha estado asociada a este defecto. De hecho, sigue estando asociada al tema en la mente de aquellos enterados del asunto. Me incluyo. Es como Jim Carrey encasillado en el rol de bufón. Tiene muy buenas películas con papeles dramáticos como en Eternal Sunshine of the Spotless Mind, pero al final todos lo odian (o aman) por sus exageradas muecas faciales. Algo con lo que nunca dejará de estar asociada una Corona Extra es con la botella de vidrio despojado de color. Por eso la mencioné dos párrafos atrás. Lo cierto es que a pesar de su clásica botella, Corona ya no puede ser dañada por la luz. Así como Cervecería Modelo tiene el suficiente poder económico para hacer que los personajes de Fast & Furious beban Corona frente a todos los incautos espectadores que no se dan cuenta de que la película es una copia alargada de Point Break, pues del mismo modo Cervecería Modelo decidió usar esa misma fortaleza de sus finanzas para usar desde hace algunos años extracto reducido de lúpulo. La reducción —opuesto de oxidación— del lúpulo previene la formación del MBT; por lo tanto, una Corona ya no huele a zorrillo. Es la asociación que en tu mente existe corona y el mal aroma la que te dice que el aroma sigue allí. No es cierto. Como tampoco es cierto que te debas beber la Corona con limón. Prefiero una limonada. Como sea que la bebas, Corona seguirá siendo una cerveza ligera con un casi, sólo casi limpio sabor a harina de pan. Mi reseña la hice con una Corona comprada en la bodega a 150 metros de casa. He probado mejores. Todas sin limón. Calificación: 53/100.

5 lagers de supermercado: La botella de Corona Extra declara contener maíz y/o arroz además de malta de cebada.

La botella de Corona Extra declara contener maíz y/o arroz además de malta de cebada.

Si hay algo que debo decir nuevamente, es que prefieras las cervezas en lata a las cervezas en botella. Quitémonos de la mente el estigma de que una lata es una presentación inferior para una botella. Una persona desnuda es hermosa. Cállate. Lo es. Pero cuando hay que protegerse del frío o el viento o la falta de cuidado del dueño de la tienda o el personal del supermercado, tienda de cervezas o bar, por ejemplo, lo mejor es estar protegido de la mejor manera posible. Incluso si esa protección no es nada sexy. Una botella es sexy, dicen algunos. Pero no protege a tu cerveza. Una vez dicho en exceso todo esto, debo decir que afortunadamente encontré una lata de Heineken para esta reseña. De hecho, una lata importada directamente de la planta central de Heineken en Holanda. Como las tres cervezas ya presentadas aquí, Heineken también exhibe aromas y sabores de harina y masa cruda de pan. Y, claro, también están los aromas de flores y demasiado sutiles especias que caracterizan el estilo. Alguno que otro éster por aquí y por allá —sí, las lagers bien hechas también pueden tener ésteres— y ya está. Nada más. No puedes pedir más. Carácter fresco, limpio y ligero es lo que debes encontrar. Si lo encuentras, date por bien servido. La cerveza compensó tu dinero. Calificación: 69/100.

5 lagers de supermercado: Heineken está disponible en Perú en latas de diversos tamaños, botellas y barriles de 5 litros.

Heineken está disponible en Perú en latas de diversos tamaños, botellas y barriles de 5 litros.

Si que te quedaste intrigado por qué miércoles significa ‘ésteres’, te diré que ‘éster’ es el término presuntuoso que usamos los jueces de cerveza para referirnos a los aromas de fruta que produce la fermentación. No es que la cerveza tenga fruta. Es que la fermentación produjo esos aromas frutales. La teoría básica dice que una ale debe exhibir aromas de malta, lúpulo y fermentación, mientras que las lagers debe entregar aromas de malta y lúpulo sólamente. Sin embargo, la teoría intermedia o avanzada te dirá que la levadura de lager sí produce ésteres, pero en cantidades tan bajas que resultan imperceptibles en lagers doradas o pálidas frente a la expresión de las maltas y lúpulos en los estilos clásicos. Estilos modernos o relativamente modernos de lagers como la American lager y la international pale lager presentan tan baja intensidad de maltas y lúpulos que los delicados aromas frutales se logran percibir. Y en una American lager clásica como la Budweiser, lo que se percibe es un agradable y sutil toque de manzana madura. No manzana verde, inmadura. Eso sería un defecto. Manzana. Y si a esto le sumamos los sabores y aromas de harina y flores y el claro sabor de arroz, entonces tenemos una cerveza muy agradable y muy representativa de un estilo odiado por muchos. ¿Por qué? Porque hay quienes creen que si algo no huele a lúpulos tropicales o cítricos, no merece ser llamado cerveza. Calificación: 70/100.

5 lagers de supermercado: La Budweiser de estados unidos tiene un conflicto legal con la Budweiser checa. Ambas se disputan el nombre.

La Budweiser de estados unidos tiene un conflicto legal con la Budweiser checa. Ambas se disputan el nombre.

Los fanáticos de los lúpulos de EE.UU., Australia y Nueva Zelanda —llamados hop heads— miran estas lagers por encima del hombro. Hay algunas razones válidas para hacerlo: el abuso de su poder económico, algunas prácticas desleales y la ausencia de identidad asociada con el consumo de algo excesivamente masivo. Sin embargo, creo que hay que dejar de lado el argumento de la falta de sabor. Toda cerveza, sin excepción, tiene su momento, su ocasión, su cómplice. Así que yo prefiero unos California rolls con una Budweiser o una Heineken con una pizza margarita. Finalmente, los bebedores de cervezas de aromas y sabores intensos o extremos somos pocos, muy pocos. No es que tengamos que adaptarnos a la mayoría. Pero tampoco creo que funcione que nosotros seamos despectivos con estas cervezas como lo son la mayoría de amantes del vino con nuestras IPAs. Salvo mejor opinión o paladar.

¡Salud!

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